Netanyahu apunta a la guerra con Irán para ganar las elecciones, sin importarle el costo en vidas

Benjamin Netanyahu habría identificado su liderazgo como excepcional y por encima de las normas morales comunes. La muerte del líder iraní Ali Khamenei marca un punto de quiebre en la historia de Israel, al ser el primer asesinato abierto de un líder de Estado soberano. Este conflicto regional, que involucra a los Estados Unidos y a estados árabes del Golfo, coincide con su campaña electoral para las elecciones al Knesset número 26.
Benjamin Netanyahu se enfrenta a unos cálculos políticos de altísimo riesgo mientras intenta utilizar el conflicto con Irán como trampolín hacia su reelección. Según reportes, el primer ministro israelí se vería a sí mismo como un individuo excepcional, fuera de los marcos morales ordinarios que rigen al resto de las personas, comparable a figuras como el "Superhombre" de Nietzsche o los héroes de Ayn Rand.
Lo que ha marcado un punto de no retorno es el asesinato del líder iraní Ali Khamenei, un acontecimiento sin precedentes en la historia moderna de Israel. Por primera vez, el país ha ejecutado abiertamente al máximo mandatario de un Estado soberano, elevando la tensión regional a niveles nunca antes vistos.
El conflicto que Netanyahu encendió no es un asunto doméstico. Ha arrastrado al Presidente estadounidense Donald Trump y a los estados árabes del Golfo hacia este enfrentamiento, posicionando el tema como la pieza central de su campaña para las próximas elecciones legislativas. Los especialistas advierten que esta estrategia de mantener el país en guerra mientras busca renovar su mandato responde más a cálculos electorales que a consideraciones humanitarias, dejando el precio de la confrontación en manos de civiles y combatientes que cargan las consecuencias de una apuesta política.
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



