Narcoinfluencers: así usan redes sociales los criminales para maquillar dinero del narcotráfico

Delincuentes están usando creadores de contenido con miles de seguidores para hacer parecer legal el dinero sucio del narcotráfico. El esquema funciona a través de rifas, sorteos y regalos de vehículos, sin que sea claro de dónde vienen los recursos. Las autoridades investigan a varios influenciadores que gastan fortunas sin ingresos comprobables, aprovechando la velocidad y complejidad de las transacciones digitales para burlar los controles.
Una nueva forma de lavar dinero está tomando fuerza en Colombia. Ya no son solo empresas fachada o movimientos bancarios complicados: ahora el crimen organizado se vale de influenciadores con miles de seguidores en redes sociales para limpiar recursos del narcotráfico. Según una investigación publicada por EL TIEMPO, autoridades tienen bajo vigilancia varias cuentas que aparentan ser simples creadores de contenido, pero que en realidad funcionan como conductos para meter dinero ilegal en la economía formal.
El mecanismo es ingenioso en su sencillez. Estos perfiles, a los que se conoce como "narcoinfluencers", ofrecen rifas, sorteos y regalos de vehículos, dinero en efectivo y viajes sin que exista claridad sobre dónde proviene ese capital. Lo que hace efectivo el esquema es que pequeños aportes de muchas personas parecen ingresos legítimos por publicidad, donaciones o participación en dinámicas comerciales. La fragmentación de ese dinero a través de plataformas digitales dificulta que los organismos de control puedan rastrear su origen real.
Según EL TIEMPO, los investigadores detectan que estos creadores manejan sumas enormes sin que correspondan con actividades comerciales verificables. Un influenciador regala motos, organiza viajes de ensueño y reparte plata sin estar vinculado a ninguna empresa productiva real. La credibilidad que tienen en redes actúa como respaldo informal: si tiene millones de seguidores, parece ser alguien exitoso que puede permitirse esos gastos. La legitimidad que construye en internet le abre las puertas para circular recursos ilegales sin levantar sospechas inmediatas.
Lo que diferencia este modelo de los lavados de dinero antiguos es la velocidad y la descentralización. Mientras que antes se necesitaban empresas fachada complejas o estructuras bancarias comprometidas, ahora cualquiera puede transferir dinero por plataformas digitales en cuestión de minutos. Las transacciones son pequeñas, múltiples y constantes. Eso crea un volumen difícil de auditar para las autoridades en un ecosistema donde la información viaja a través de servidores globales y no depende de una sola institución.
Las autoridades están en la carrera contra el reloj. El fenómeno de los narcoinfluencers representa una adaptación sofisticada del crimen organizado a la era digital, donde la frontera entre lo legal y lo ilegal puede volverse tan borrosa que es difícil distinguirla a simple vista. Para los delincuentes, el riesgo es menor, la ganancia es igual de jugosa, y la exposición ante las investigaciones penales resulta más diluida. Por eso esta estrategia está ganando terreno en Colombia.
Fuente original: Portafolio - Economía