Músicos: dedicarse al arte, no a avivar conflictos que desangran al país

Un columnista advierte a los artistas musicales sobre el peligro de involucrarse en confrontaciones públicas durante sus presentaciones. Recuerda que Colombia tiene una historia marcada por la violencia política y que figuras del vallenato han pagado con sus vidas. Pide a los músicos que sean referentes de tolerancia, no de agresividad, y dejen los conflictos a las autoridades competentes.
Hace poco escuché a un cantante discutiendo acaloradamente con alguien en el público durante su presentación. El motivo: temas políticos que, francamente, no tienen nada que ver con la música que representamos los colombianos. La escena causó pena ajena y resurgió una preocupación que ronda la mente: los músicos están llamados a dar buenos ejemplos, no a convertirse en referentes de intolerancia y violencia verbal.
Quienes asistimos a un concierto vamos buscando oxigenar la mente, escapar del ruido insultante que ya nos agobia en redes sociales. Lo menos que esperamos es que quienes suben a las tarimas repitan lo mismo que nos cansa afuera. Cuando un artista se agarra a diente con un asistente imprudente, no solo expone su integridad: le echa gasolina al fuego en un país donde el instinto de conservación llega hasta donde llega el valor civil. Para eso están los organizadores, la Policía, el equipo de seguridad. Suspender una presentación porque el artista quiso resolver un conflicto personal es imperdonable con quienes pagaron por estar allí.
Nuestra historia lo demuestra sin piedad. En Colombia, la violencia siempre ha encontrado excusas. El 15 de octubre de 1914 asesinaron a Rafael Uribe Uribe a hachuelazos en el Capitolio. El 9 de abril de 1948 mataron a Gaitán. En 1987 ejecutaron a Jaime Pardo Leal. En 1990 asesinaron a Carlos Pizarro. El humorista Jaime Garzón fue eliminado el 13 de agosto de 1999 precisamente por hacer crítica política a través de sus chistes. En el vallenato, compositores como Octavio Daza, cantantes como Ramiro Betér y Rafael Orozco, músicos como Ender Alvarado y Camilo Torres murieron baleados. No se enfrentaban con el público en las tarimas, pero aun así les llegó la bala.
Este país está harto de violencia. Los músicos deben dedicarse a lo que saben hacer muy bien: crear, cantar, tocar. Es mejor sonrojarse agachándose a una imprudencia que andar explicando después ante la ley o ante quien sea. Si no bajamos la intensidad, en cualquier momento lamentaremos un desastre en un concierto. Se los advierto esta vez: no digan después que no se los previnimos.
Fuente original: Guajira News



