Murió Alex Bueno, leyenda del merengue y la bachata, a los 62 años

El cantante dominicano falleció el 18 de junio en Nueva York tras luchar contra un cáncer cerebral que lo mantuvo en cuidados intensivos las últimas semanas. Considerado uno de los pioneros de la bachata y una de las voces más queridas del Caribe, Alex Bueno dejó un legado de canciones que se convirtieron en himnos de fiestas y reuniones familiares en toda Latinoamérica. Su trayectoria lo posicionó como un maestro versátil que brilló igualmente en la bachata, el merengue, la salsa y la balada romántica.
La música del Caribe está de luto. Alex Bueno, uno de los intérpretes más completos e icónicos de la República Dominicana, murió el pasado 18 de junio en Nueva York. Tenía 62 años. Su partida marca el fin de una era para quienes crecieron escuchando sus melodías en radios, fiestas y reuniones familiares a lo largo de toda Latinoamérica.
El cantante había estado lidiando contra un agresivo cáncer cerebral que aceleró su deterioro hace apenas tres semanas. Su cuadro médico se complicó tan rápidamente que tuvo que ser ingresado de urgencia a una unidad de cuidados intensivos. Días antes de su muerte, familiares, artistas colegas y sus muchos admiradores se unieron en cadenas de oración esperando su recuperación, pero la enfermedad avanzó sin dar tregua.
Nacido en San José de las Matas, Alex Bueno entró a la escena musical con todo durante los años 80 de la mano de la Orquesta Liberación. Pero fue como solista donde construyó una carrera que lo llevó a ser admirado no solo en su país, sino en todo el continente. Su voz se movía con naturalidad entre géneros: dominaba la bachata con la misma destreza que el merengue, la salsa y hasta la balada romántica. Eso lo hacía especial, diferente.
A lo largo de décadas, Bueno grabó canciones que se convirtieron en clásicos instantáneos. Temas como Colegiala, Querida, Esa Pared, La Radio, Jardín Prohibido, El Talismán, Como Nadie, Ternuras, Amores que Matan, Me Equivoqué, Qué Vuelva y Busca un Confidente quedaron marcados en la memoria colectiva. No era raro escuchar su música en bodas, cumpleaños o simplemente en cualquier reunión de familia los domingos.
Su versatilidad y talento lo posicionaron como un pionero fundamental en la historia de la bachata y el merengue. Mientras otros artistas se especializaban en un género, Alex Bueno probó que la calidad artística no conocía de barreras musicales. Eso lo hizo inmortal en el corazón de millones.
Con su muerte desaparece una voz legendaria, pero su legado seguirá resonando en cada canción que millones de personas escuchan. La música que dejó está ahí, viva, guardada en los recuerdos y en los corazones de quienes lo admiraron.
Fuente original: Minuto30

