Muerte de niño con hemofilia reaviva crisis en Nueva EPS: Petro y Jaramillo minimizan tragedia

Kevin Arley Acosta Pico, de siete años, murió esperando tratamiento para hemofilia A severa que Nueva EPS no proporcionaba. El presidente Petro y el ministro Jaramillo respondieron minimizando el caso, sugiriendo que era un tema de prevención. Sin embargo, la realidad es más compleja: detrás de Kevin hay miles de pacientes sin medicamentos en Nueva EPS, con más de 120 mil tutelas sin abrir en la entidad.
La muerte de Kevin Arley Acosta Pico, un niño de siete años de Pitalito, Huila, se convirtió en el símbolo de una crisis sanitaria que Colombia no puede seguir ignorando. El pequeño falleció esperando que Nueva EPS le suministrara los medicamentos que necesitaba para sobrevivir. Su madre, Katherine Pico, lo dijo con el dolor atravesado en la voz: "La única respuesta es que tenía que esperar a que hubiera un nuevo contrato; mientras tanto, a mi niño se le fue yendo la vida".
Lo que pasó después fue lo que causó aún más rabia. Cuando el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, decidieron pronunciarse sobre el caso en el Consejo de Ministros del 16 de febrero, sus respuestas dejaron más preguntas que respuestas. Petro sugirió que el problema era de prevención: "Si a un niño hemofílico no se le deja subir a la bicicleta, pues tiene menos riesgos, es un tema de prevención. Pero hay que saber si el médico o el sistema de salud no enseña, pues las mamás no salen aprendidas, menos en niveles educativos muy deficitarios que hay en Colombia". Jaramillo, por su parte, aseguró: "Es entendible que los niños que sufren de hemofilia tienen que estar restringidos en muchas de las actividades que puedan generarle un trauma violento y hemorrágico grave".
Cierto es que Kevin llegó al hospital después de caerse en bicicleta. Lo que también es cierto es que eso no es lo que lo mató. Kevin murió porque no tuvo acceso a sus medicamentos. Néstor Álvarez, presidente de Pacientes de Alto Costo, lo explicó de manera contundente: "A diario mueren pacientes. Cuando alguien muere de cáncer nadie dice que se murió porque le faltaron medicamentos, pero en Colombia sucede". Diego Gill, del directiva de la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, fue más específico sobre lo que sucede con la hemofilia: "En hemofilia A severa, un sangrado, como uno cerebral, puede progresar de manera muy rápida. La continuidad del tratamiento no es opcional, es obligatoria. Si no se garantiza el suministro oportuno del factor y el seguimiento especializado, el desenlace puede ser fatal". La Federación calificó lo que pasó como una "muerte potencialmente evitable".
El calvario comenzó mucho antes del accidente. Después de caer en bicicleta el domingo, Kevin fue atendido en un centro público de Pitalito. Tres días después, su madre logró que lo trasladaran a Bogotá, al hospital La Misericordia, pero llegó demasiado tarde. Katherine Pico describió el tormento burocrático: "En Pitalito me lo demoraron mucho. Llegó el domingo en la noche y me lo dejaron toda la noche; el lunes todo el día. La respuesta era que tocaba esperar a que la EPS autorizara el traslado. Ya que me lo mandaban para Neiva, ya que no. A las 5:20 salió para Bogotá cuando ya no había nada que hacer. Los médicos me dijeron que ya no había nada que hacer por el niño. Es una injusticia que sean así hasta con los niños. No tienen corazón".
Detrás de Kevin hay una tormenta sanitaria de proporciones inimaginables en Nueva EPS. Según la Superintendencia de Salud, las quejas en esa entidad pasaron de 358.326 en 2024 a 518.196 en 2025. Pero lo más preocupante, de acuerdo con la defensora del Pueblo Iris Marín Ortiz, es que más de 120 mil tutelas siguen sin abrir en el correo de Nueva EPS. Simplemente no han sido leídas. Álvarez denuncia el silencio de la Superintendencia: "La superintendencia tiene que manifestarse, nadie la conoce. Solamente hemos recibido un correo diciendo que han notificado las quejas y ya. No se ha abierto una sola investigación". La situación es tan grave que antes el 90% de los pacientes recibía sus medicamentos a través de Nueva EPS. Ahora solo el 40% los recibe. En municipios de la Costa Caribe, la cifra es cero.
El interventor de Nueva EPS, Luis Óscar Galves, ha decidido simplemente no aparecer en los espacios de diálogo que creó Pacientes de Alto Costo, conocido como la Mesa por la Vida. Álvarez relata: "Una vez bajó a hablar con nosotros porque dijimos que si no lo hacía iba a haber un problema. Ahí se comprometió a mejorar pero mintió. Nunca más volvió a aparecer, siempre dicen que no está".
La defensora del Pueblo fue clara en su evaluación: "Kevin fue una víctima más de las fallas en la disponibilidad y el acceso a medicamentos que hoy enfrentan miles de colombianos para acceder a tiempo a tratamientos determinantes para su salud". El ministro Jaramillo anunció que abrirán una investigación para determinar responsabilidades, pero para Kevin ya no hay investigación que lo salve. Su estadística es la única que importa ahora: la de los que no llegaron.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

