Muerte de joven con leucemia reaviva crisis de medicamentos en el sistema de salud colombiano
La muerte de Jeisson Javier Pinzón Sandoval, un muchacho de 20 años con leucemia linfoblástica aguda, puso nuevamente bajo la lupa las fallas estructurales en la entrega de tratamientos en Colombia. El joven esperó meses por un medicamento esencial sin recibirlo de la Nueva EPS, a pesar de tener un fallo de tutela a su favor. La Defensoría del Pueblo, junto con fundaciones especializadas, advierte que estas demoras en la atención continúan costando vidas, especialmente en pacientes con enfermedades graves como el cáncer.
Un caso más vuelve a golpear la puerta del sistema de salud colombiano. Jeisson Javier Pinzón Sandoval, un joven de apenas 20 años diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda, murió mientras esperaba un medicamento que nunca llegó. Su nombre se suma a una lista que crece cada día: historias de pacientes con enfermedades graves que pierden su batalla contra la enfermedad, pero también contra la burocracia de las aseguradoras.
La Defensoría del Pueblo no dudó en usar la palabra que muchos familiares de víctimas sienten: "desgarradora". El organismo fue más allá y dejó una reflexión que duele: una atención oportuna "habría podido ser la diferencia entre la vida y la muerte". Jeisson llevaba meses reclamando el medicamento Blinatumomab a la Nueva EPS sin obtener respuesta. Aunque tenía un fallo de tutela que le daba la razón, aunque pedía ayuda a gritos, el medicamento no llegó. Desde octubre de 2025 esperaba. En febrero de este año, el joven publicó su angustia: "Mi vida corre peligro. Exijo se me respete el derecho a la salud y a la vida".
Las interrupciones en los tratamientos no son casos aislados ni son nuevos. La Defensoría ya había advertido que estas demoras continúan vulnerando los derechos de pacientes con enfermedades graves, particularmente los que tienen cáncer. La Nueva EPS, según el organismo, no ha logrado estabilizar su red de dispensación de medicamentos en varias regiones del país, a pesar de los llamados constantes de entidades de control.
Desde la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma también se pronunciaron con dolor. Llamaron a Jeisson lo que en realidad fue: "una víctima más de la crisis del sistema de salud". El tratamiento que requería no fue entregado a tiempo. Punto.
La Defensoría reiteró su exigencia tanto a la Nueva EPS como al Gobierno nacional: garantizar acceso efectivo, oportuno y de calidad a los servicios de salud y medicamentos esenciales. El mensaje es claro y sin rodeos: los principios constitucionales que protegen la vida no admiten excusas administrativas cuando está en juego la existencia de una persona. Jeisson ya no puede reclamar. Su caso debe serlo.
Fuente original: KienyKe - Portada


