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Muere León Darío Atehortúa, el volante que combinaba la magia del Pibe con la garra de Leonel

Fuente: Minuto30

El fútbol colombiano está de luto tras la muerte de León Darío Atehortúa, mediocampista antioqueño que dejó huella en equipos como Medellín, Envigado y Bucaramanga. La noticia fue confirmada por su excompañero Julián Vásquez a través de redes sociales, quien lo describió como "el mejor volante mixto" que vio jugar, destacando su capacidad de combinar la inteligencia de juego con el sacrificio defensivo. Atehortúa también fue convocado a la Selección Colombia juvenil y brilló en la Selección Antioquia.

El fútbol profesional colombiano despierta este jueves con una noticia que duele. León Darío Atehortúa, mediocampista que durante años fue referente en el fútbol nacional, ha fallecido. La confirmación llegó a través de las redes sociales cuando Julián Vásquez, su excompañero y antiguo delantero antioqueño, compartió el doloroso mensaje que rápidamente se propagó entre aficionados y periodistas deportivos.

La muerte de Atehortúa representa una pérdida para quienes lo vieron jugar. Julián Vásquez lo recordó con palabras que hablan de la estatura del jugador: "Con profundo dolor por la muerte de León Darío Atehortúa, compañero mío en Selección Antioquia. El mejor volante mixto que vi jugar, mezcla entre el Pibe Valderrama y Leonel Álvarez. Un fenómeno, fue Selección Colombia juvenil. Jugó en Medellín, Envigado, Cúcuta."

Esa descripción no es casual. Atehortúa era lo que en el fútbol moderno se llama un mediocampista total o box-to-box: alguien que abarcaba toda la cancha. Tenía la pausa, la inteligencia espacial y la capacidad de Valderrama para organizar el juego desde el mediocampo, filtrando pases precisos y siendo el cerebro táctico del equipo. Pero al mismo tiempo poseía la dureza, el sacrificio y el temperamento de Leonel Álvarez, con ese despegue físico que lo llevaba a recuperar balones y liderar con el ejemplo. Encontrar un volante que equilibrara ambas cualidades en partes iguales es raro, por eso lo catalogaban como un "fenómeno" adelantado a su época.

Durante catorce años, desde 1990 hasta 2004, Atehortúa dejó su marca en instituciones importantes. Vistió la sagrada camiseta roja del Poderoso de la Montaña en Independiente Medellín, donde demostró que tenía jerarquía para estar en un equipo grande. Brilló también en Envigado, histórica cantera de talentos, y aportó su experiencia en Bucaramanga. Su calidad le permitió vestir la camiseta de la Selección Colombia juvenil, un privilegio reservado para la élite de cada generación.

Pero para muchos, su verdadero escenario fue la Selección Antioquia. En las décadas pasadas, antes de que los clubes profesionales modernizaran sus divisiones menores, las selecciones departamentales eran el verdadero termómetro del talento nacional. Compartir equipo con figuras como Vásquez en el combinado antioqueño lo colocaba entre la élite de su generación. Fue en las canchas provinciales donde Atehortúa forjó su carácter y demostró que tenía talento para la primera división.

Hoy, el fútbol antioqueño despide a uno de sus hijos más dotados. Para quienes tuvieron el privilegio de verlo jugar, el recuerdo de su fútbol permanecerá intacto.

Fuente original: Minuto30

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