Muere Emilio Botín, el ejecutivo que convirtió al Santander en potencia mundial
Emilio Botín, presidente del Banco Santander desde 1986, falleció a los 79 años por un ataque cardíaco. Bajo su liderazgo, transformó una entidad bancaria española en uno de los principales grupos financieros del mundo, con fuerte presencia en América Latina, donde genera el 51% de sus ganancias. Su legado incluye 190.000 empleados y operaciones en siete países de la región, con planes de que su hija Ana Botín lo suceda en la presidencia.
La muerte de Emilio Botín esta semana marca el cierre de una era para uno de los bancos más influyentes del planeta. El presidente del Banco Santander falleció a los 79 años por un ataque cardíaco, dejando un legado que transformó la banca española y latinoamericana en las últimas tres décadas.
Botín asumió la presidencia en 1986 heredando un banco que ya era importante, pero él decidió apuntar hacia el mundo. Su obsesión fue expandirse internacionalmente, y particularmente en América Latina, donde vio oportunidades que otros no veían. Esa visión resultó acertada: hoy el Grupo Santander opera en siete países de la región (Brasil, México, Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Puerto Rico) y atiende a 44 millones de clientes desde 6.000 oficinas. Para tener una idea de la magnitud: de los 190.000 empleados que tiene el grupo en todo el mundo, 90.000 trabajan en Latinoamérica.
Los números hablan por sí solos sobre el acierto de esta estrategia. Los negocios en América Latina aportan al banco el 51% de sus ganancias totales, la mitad de lo que gana. En México es el banco más grande. El Santander desembarcó en la región en 1947 con una oficina en Cuba, pero fue en los años 90 cuando hizo sus movimientos más importantes: adquirió bancos en Venezuela, México, Argentina y Brasil, incluyendo la compra de Banespa en 2000, que fue su operación internacional más grande de ese momento.
Nacido en 1934 en la ciudad de Santander, Botín se formó como abogado y economista. Era conocido por ser directo, disciplinario y con un ojo excepcional para las negociaciones. Acumuló bajo su mando fondos de 1,8 billones de dólares. Su alcance no fue solo financiero: el banco también se convirtió en patrocinador de la Copa Libertadores y desde 2007 respalda a la escudería Ferrari en Fórmula 1, llevando la marca del banco a audiencias globales.
Lo que suceda ahora con el Santander quedará en manos de la familia. Se espera que Ana Botín, su hija mayor y actual directora de operaciones británicas, sea nombrada presidenta en las próximas reuniones del consejo de administración. Las acciones del banco cayeron 2% después de conocerse la noticia de su muerte, un reflejo de cómo el mercado aún veía a Botín como la cara visible de la institución que dirigió durante 28 años.
Fuente original: BBC Mundo - Economía