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Movilidad en Cartagena: un reto que demanda compromiso de autoridades y ciudadanos

Fuente: Las Noticias Cartagena

La movilidad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los cartageneros, junto con la seguridad. El problema no es solo responsabilidad de las autoridades, sino que requiere el compromiso real de todos los actores viales: peatones, conductores, motociclistas y transportistas. La ciudad necesita infraestructura vial mejorada, pero también un cambio profundo en la cultura ciudadana para lograr una convivencia ordenada en las calles.

En Cartagena hay dos asuntos que mantienen en vilo a la ciudadanía: la seguridad y la movilidad. Mientras que en lo primero las autoridades, incluyendo la Policía y la administración distrital, aún buscan estrategias que realmente funcionen, el problema de la movilidad tiene un componente diferente. Este no depende solo de quienes gobiernan, sino de algo más complejo: el comportamiento de todos nosotros.

Cuando uno se detiene a observar las calles de Cartagena, ve un sistema que debería funcionar como un engranaje bien aceitado. Peatones, ciclistas, motociclistas, conductores particulares, buses y transportistas deberían moverse de manera articulada para que la ciudad fluya con orden y seguridad. Pero la realidad es muy distinta. Tanto las autoridades como los ciudadanos hemos fallado en mantener ese balance. Y lo preocupante es que este no es un problema reciente; Cartagena lo arrastra desde hace años, a pesar de los múltiples intentos por resolverlo.

El déficit de infraestructura vial en la ciudad es evidente. Recientemente, el Distrito habilitó nuevos tramos que, aunque generaron algunas inconformidades por sus efectos en el tránsito, reflejan una necesidad real: Cartagena requiere más vías complementarias, mejor planificación y obras que alivien los corredores más congestionados. Sin embargo, un plan de movilidad moderno exige mucho más que solo construir y poner semáforos. Necesita señalización adecuada, estrategias reales de cultura ciudadana, transporte público fortalecido, control efectivo y educación vial constante.

Pero aquí está el punto que nadie puede evadir: ninguna obra o medida funcionará si persiste la falta de cultura vial. Conductores que se saltan las normas, motociclistas invadiendo espacios prohibidos, peatones imprudentes y una ciudadanía que parece olvidar que la vía pública es un espacio de convivencia donde el respeto es fundamental. Ese cambio de comportamiento es lo más difícil de lograr, pero también lo más necesario.

El trabajo no puede quedarse solo en manos del DATT. Se necesita que otras dependencias del Distrito, las escuelas, las empresas, los gremios y, especialmente, los propios cartageneros, asuman su parte. Aquí cobra sentido lo que debería ser un principio de ciudad: todos deben poner de su parte. Todos deben ejecutar acciones reales, asumir compromisos verdaderos.

Mejorar la movilidad es, en el fondo, un desafío que refleja cómo estamos como sociedad. No es solo un problema de tránsito o ingeniería vial. Es una cuestión de disciplina, de compromiso con lo colectivo y de entender que la ciudad es de todos. Cartagena necesita despertarse a esa realidad. Solo así podrá avanzar hacia una movilidad que beneficie genuinamente a quienes la habitan.

Fuente original: Las Noticias Cartagena

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