Moody's cuestiona el plan fiscal del Gobierno: advierte que el déficit seguirá siendo un problema estructural

La agencia calificadora Moody's expresa preocupaciones sobre el plan financiero de 2026 presentado por Hacienda. Aunque el Gobierno proyecta reducir el déficit a 5,1% del PIB, la agencia advierte que se trata más de un alivio temporal que de una solución estructural del problema. Las rigideces del gasto público y la incertidumbre política complican la implementación de ajustes reales que frenen el endeudamiento del país.
El plan financiero del Gobierno para 2026 sigue enfrentando escepticismo entre expertos y agencias de riesgo. El análisis más reciente de Moody's, presentado recientemente, pone el dedo en la llaga: aunque la proyección oficial promete una mejora en las cuentas fiscales, la agencia sostiene que el país no está resolviendo los problemas de fondo que agobian su situación fiscal.
El Gobierno anticipa que el déficit fiscal (el dinero que le falta para cubrir sus gastos) bajaría a 5,1% del producto interno bruto este año, comparado con el 6,4% de 2025. A primera vista suena bien, pero Moody's advierte que esta mejoría es engañosa. Según la agencia, parte de esa reducción no viene de un ajuste real del gasto, sino de cambios en las predicciones económicas. Por ejemplo, el plan incorpora una inflación estimada cercana al 6%, bastante más alta que el 3,2% previsto inicialmente. Esto inflaba artificialmente los números del PIB, haciendo que el déficit se vea más pequeño en términos porcentuales.
El verdadero problema, según Moody's, es que el Gobierno no está siendo claro sobre cómo lograr la reducción de gasto que promete. El plan dice que reduciría el gasto en más de 1,5 puntos porcentuales del PIB, pero no especifica dónde ni cómo. Además, las proyecciones de ingresos que el plan incluye se consideran demasiado optimistas, especialmente porque dependen de que los jueces aprueben nuevos impuestos que se introdujeron mediante decretos de emergencia económica. En Colombia, cuando el gasto es inflexible (salarios, pensiones, servicios de deuda) y los ingresos no crecen como se espera, el resultado es que el déficit persiste.
La agencia también nota que el contexto político complica las cosas. Con elecciones presidenciales a finales de mayo y cambio de gobierno en agosto, es probable que decisiones difíciles sobre ajustes fiscales se trasladen al próximo gobierno. Esto significa que, realísticamente, el déficit podría mantenerse por encima del 6% del PIB durante el tercer año consecutivo, prolongando la presión sobre las finanzas públicas.
Otro aspecto preocupante es el comportamiento de los pagos de intereses de la deuda. En 2025 estos bajaron a 2,8% del PIB gracias a operaciones contables (el Gobierno intercambió bonos a precios bajos por otros nuevos), pero Moody's anticipa que volverán a crecer hasta cerca del 3,1% en 2026. Esto ocurre porque las tasas de interés para endeudarse internamente están entre 13% y 14%, una cifra muy alta que encarece cualquier nuevo crédito que el país necesite.
Pese al diagnóstico pesimista, Moody's reconoce que algunos indicadores mejoraron en 2025, como la apreciación del peso colombiano. Sin embargo, deja clara la conclusión: sin disciplina fiscal real, sin recortes de gasto concretos y bien especificados, las presiones sobre las finanzas públicas seguirán siendo un problema estructural que heredará la próxima administración.
Fuente original: Portafolio - Economía