Mitad de Colombia se siente insegura: encuesta revela crisis en salud, educación y empleo

La Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de la Red Cómo Vamos, basada en más de 20 mil encuestas en 32 municipios, pinta un país dividido: mientras el 50% cree que sus ciudades van bien, la otra mitad sufre inseguridad constante e insatisfacción con servicios básicos. Los jóvenes son optimistas pero descontentos, la salud mental está en alerta roja en ciudades como Medellín, y una de cada cinco personas enfrenta barreras para acceder a educación. Ciudades como Cúcuta, Cartagena y Bogotá registran los peores indicadores de seguridad.
Colombia aparece en las estadísticas internacionales como uno de los países más felices del mundo, pero esa imagen contrasta con lo que está viviendo la gente en las calles. La Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) 2025, presentada por la Red Cómo Vamos después de encuestar a más de 20 mil personas en 32 municipios del país, dibuja un panorama más cercano a la realidad: un país profundamente dividido entre quienes aún confían en el futuro y quienes conviven a diario con el miedo, la inseguridad y la desconfianza en instituciones como la salud y la educación.
El estudio, que representa a 16,2 millones de colombianos, llega en momentos críticos, cuando los extremismos y la desinformación dominan el debate público a pocos días de las elecciones presidenciales. Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos, fue enfático en señalar que "los resultados de percepción envían un mensaje claro a quienes hoy aspiran a la Presidencia de la República: el país no puede seguir pensándose únicamente desde lo nacional; es indispensable comprender las realidades y necesidades que emergen desde lo local". También pidió que se impulsen "decisiones sustentadas en evidencia y propuestas que respondan a las necesidades y percepciones de la ciudadanía".
Lo más revelador del informe es la paradoja generacional que atraviesa el país. Los jóvenes de 18 a 25 años son los más optimistas respecto al futuro, pero al mismo tiempo están menos satisfechos con sus ciudades hoy. Lo opuesto ocurre con los mayores de 55 años: desconfían de lo que viene, pero están conformes con su presente. Esta brecha es preocupante. En ciudades como Cúcuta, Buenaventura y Cartagena, el descontento es aún más agudo: sus ciudadanos registran los índices más bajos de satisfacción del país.
La salud sigue siendo una herida abierta. "Solo uno de cada dos colombianos está satisfecho con los servicios de salud que recibió", según el informe. Las demoras hospitalarias, los problemas de medicamentos y la inestabilidad de las EPS generan que quienes tienen dinero acudan a servicios privados, mientras los estratos bajos cargan con las peores barreras de atención. Pero hay algo más silencioso y preocupante: la salud mental. Ciudades como Medellín y Manizales, que reportan optimismo general, paradójicamente registran niveles de bienestar emocional muy por debajo del promedio nacional. "Este contraste evidencia que el bienestar emocional no siempre coincide con la percepción positiva sobre la calidad de vida y que responde a dinámicas y factores distintos", explica el informe.
En educación, la crisis es clara: "La mitad de los hogares colombianos no intentó acceder al sistema educativo el año pasado; entre quienes lo intentaron, 1 de cada 5 enfrentó barreras". La falta de dinero para matrículas, la escasez de colegios cercanos y la pobreza mantienen a millones de niños fuera de las aulas. En el empleo, la situación no es más alentadora: "Dos de cada cinco colombianos considera que es difícil encontrar trabajo; las mujeres y los jóvenes son los más afectados". La informalidad y el emprendimiento por necesidad son las únicas salidas para muchos.
El estudio también reveló un fenómeno inquietante: existe lo que llama "pobreza oculta". "Uno de cada cinco colombianos se percibe como pobre, pero un tercio de ellos vive en estratos medios y altos". Esto quiere decir que la pobreza no es solo un asunto de números en el papel; está en las casas de gente que teóricamente debería estar mejor. Además, el 15% de los hogares colombianos reportó que algún miembro no pudo comer las tres comidas en el último mes.
Y finalmente, la inseguridad cierra este diagnóstico desgarrador: "Uno de cada dos colombianos se siente inseguro en su ciudad; las mujeres jóvenes son las más afectadas". Aunque la cifra baja al 33% cuando se pregunta específicamente por el barrio de cada quien, el miedo generalizador persiste. Cúcuta, Cartagena, Bogotá y Cali son las ciudades donde el temor es más agudo, alimentado por atracos, drogadicción, pandillas y microtráfico en el espacio público. Este es el Colombia que viven millones: un país donde la mitad vive con miedo y la otra mitad espera que todo mejore, pero sin ver claramente cómo.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

