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Mil días de asedio: Gaza clama visibilidad mientras el mundo mira hacia otro lado

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Mil días de asedio: Gaza clama visibilidad mientras el mundo mira hacia otro lado
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Gaza cumple hoy mil días bajo invasión israelí en medio de un cese al fuego que no ha detenido los bombardeos ni la crisis humanitaria. Aunque hace casi nueve meses se declaró una tregua y se presentó un plan de reconstrucción respaldado por Trump, la realidad en la Franja muestra desplazamientos forzados, escasez de agua y alimentos, y limitaciones severas en la entrada de ayuda. Palestinos en redes sociales denuncian que mientras el mundo se distrae con eventos deportivos, ellos luchan cada día por sobrevivir entre ruinas.

Mientras millones de personas en todo el mundo siguen los emocionantes momentos de la Copa del Mundo, desde Gaza surge un reclamo que corta las pantallas de redes sociales: "Mientras todos miran la Copa del Mundo...". La frase introduce videos de palestinos que documentan su realidad cotidiana. Una mujer recorre las calles bajo un sol abrasador buscando agua potable en recipientes vacíos. La esposa de un hombre gravemente herido pide ayuda para su evacuación médica. Un hombre, con sarcasmo amargo, invita a otros a disfrutar del torneo mientras su comunidad "ha estado jugando un partido por casi tres años y estamos cansados". Junto a él yace el cuerpo de otro hombre de 60 años, víctima de los ataques israelíes que continúan casi a diario pese al supuesto cese al fuego.

Hoy 3 de julio se cumplen exactamente mil días desde que Israel comenzó su invasión a Gaza, desencadenada después de los ataques de Hamás en el sur de Israel. Esa cifra redonda marca un punto de inflexión incómodo: la Franja ha llegado a este hito bajo una tregua que existe solo sobre el papel. El plan de veinte puntos presentado con gran pompa por el gobierno estadounidense no ha garantizado ni siquiera que la ayuda humanitaria llegue en cantidades suficientes. Los habitantes de Gaza están atrapados en un limbo de violencia intermitente, devastación, desplazamientos forzados y condiciones de vida que desafían lo que puede considerarse humanitario. Según cifras del Ministerio de Salud gazatí, más de mil palestinos han muerto desde el inicio del alto el fuego hace nueve meses, con más de tres mil heridos por ataques israelíes. El número total de muertos desde octubre de 2023 ha superado los 73 mil, incluyendo cerca de veinte mil menores. Una comisión investigadora independiente de la ONU concluyó recientemente que Israel ha "atacado y asesinado deliberadamente" a niños, y en septiembre ya había señalado que el Estado hebreo está cometiendo un "genocidio" en la Franja.

El llamado plan de Trump, presentado tras la declaración del cese al fuego en octubre pasado, parece haber generado una falsa sensación de tranquilidad internacional que no refleja la realidad. Nahed Ali Muhammad Al-Shami vive en Ciudad de Gaza con su esposa y su hijo Azzam de diez años. En un mensaje a France 24, expresó: "Deseamos vivir en paz y tranquilidad y sentirnos seguros al caminar por las calles y carreteras, pero los bombardeos aún no han cesado". Azzam fue gravemente herido en un bombardeo hace casi un año mientras dormía en un edificio; sufrió fracturas en el cráneo y la mandíbula inferior. Ahora depende de una sonda para alimentarse y aguarda desde febrero una evacuación médica que le permita recibir tratamiento especializado en el extranjero. Su padre cuenta con angustia que "la muerte sigue persiguiéndonos a nosotros y a nuestros hijos en cada una de nuestras calles, y no nos sentimos seguros ni siquiera en nuestros hogares".

Rachel Norris, directora de respuesta de Mercy Corps para Gaza, subraya la contradicción fundamental: "Si bien técnicamente hay un cese al fuego, todavía hay disparos y bombardeos indiscriminados en toda la franja". Aunque ha habido mejoras en el acceso a productos en los mercados, "las familias continúan enfrentando una inseguridad alimentaria extrema". Norris advierte que existe una idea errónea de que el alto el fuego ha resuelto todo: "Hay una idea errónea de que, porque tenemos un alto el fuego, todo está bien, la gente tiene comida, la gente tiene agua. Eso no es para nada cierto". Un informe de evaluación de abril, realizado por varias organizaciones humanitarias incluidas el Consejo Noruego para los Refugiados y Save the Children, concluyó que el plan de Trump "lamentablemente está fracasando". La junta de paz establecida para supervisar la reconstrucción permanece mayormente inoperativa, su fondo de rehabilitación continúa vacío, y la prometida Fuerza de Estabilización Internacional aún no ha reunido tropas significativas.

Mientras tanto, Israel ha aprovechado el estancamiento para expandir silenciosamente lo que se conoce como la "línea amarilla", el límite ficticio que separa las zonas controladas por sus fuerzas de las áreas palestinas. Mediante el desplazamiento de bloques de hormigón, las tropas israelíes han extendido su control a más del sesenta por ciento de Gaza, y el primer ministro Benjamin Netanyahu ha manifestado abiertamente su intención de ocupar al menos el setenta por ciento. Su ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, defiende la reinstalación de tres colonias en la Franja. Estos movimientos han provocado nuevos desplazamientos forzados de civiles palestinos que huyen por miedo. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado que tropas israelíes han disparado y matado civiles simplemente por estar demasiado cerca de esta línea.

La ayuda que llega sigue siendo insuficiente. Israel controla el acceso mediante trabas burocráticas, prohibiciones cambiantes y autorizaciones limitadas, con solo un paso habilitado para los camiones humanitarios: Kerem Shalom. En ocasiones ha paralizado unilateralmente el ingreso de asistencia, incluso durante su conflicto con Irán. Tom Fletcher, jefe de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, reconoció en junio pasado que aunque hay "progresos", el plan de Trump "debía ofrecer mucho más" y solo ha entregado "lo mínimo indispensable que los palestinos necesitan". Remarcó que "los civiles no pueden esperar a un momento diplomático más oportuno para recibir lo básico para sobrevivir". Para Norris, "sin importar las condiciones políticas o de seguridad, la ayuda humanitaria nunca debe estar condicionada ni debe utilizarse como moneda de cambio". Actualmente hay más de dieciocho mil pacientes en lista de espera para evacuación médica, incluyendo cuatro mil niños, mientras que solo se autorizan evacuaciones en números muy por debajo de lo acordado inicialmente.

Azzam sigue esperando. Su padre Nahed desespera porque la condición del niño es tratable si recibe atención en el extranjero. Necesita tomografías, resonancias magnéticas cerebrales, sesiones de fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia. "Azzam sueña con recuperar el habla y la movilidad para poder reunirse con sus amigos. Sueña con un futuro más brillante, mejor y más amable que esta amarga y difícil realidad. Tiene derecho a recibir tratamiento y a viajar para obtenerlo", se pregunta Nahed con la voz quebrada. Gaza, donde la esperanza se desmorona como las estructuras de sus ciudades, continúa reclamando al mundo que no la olvide.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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