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Miguel Gómez Martínez: de las dinastías conservadoras a MinHacienda, pese al discurso de "los nunca"

Fuente: El Colombiano - Colombia
Miguel Gómez Martínez: de las dinastías conservadoras a MinHacienda, pese al discurso de "los nunca"
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El presidente electo Abelardo de la Espriella designó a Miguel Gómez Martínez como ministro de Hacienda, un economista de 65 años con trayectoria gremial, diplomática y política más que técnica. Sin embargo, su nombramiento genera polémica porque es nieto del expresidente Laureano Gómez, hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado y hermano del senador electo Enrique Gómez Martínez, lo que contradice la promesa de campaña de un gobierno de "los nunca". Además, su gestión como decano de la Facultad de Economía del Rosario dejó críticas sobre su capacidad administrativa, incluyendo el polémico comentario sexista en su posesión.

Cuando faltaban pocas horas para el anuncio, los analistas apostaban a una mujer tecnócrata con respaldo de los gremios y experiencia comprobada en sectores públicos y privados. Pero Abelardo de la Espriella sorprendió el 30 de junio al elegir otro camino: anunció a Miguel Gómez Martínez, un economista de 65 años formado en Sciences Po de París, cuya carrera se ha construido más en los espacios de diplomacia, gerencia gremial y política que en la tecnocracia económica pura.

Gómez Martínez no llega desconocido. Ha sido vicecontralor general, presidente de Bancóldex y Fasecolda, embajador en Francia durante el gobierno Uribe, director de la Cámara de Comercio Colombo Americana y hasta diputado en el Congreso. El vicepresidente electo José Manuel Restrepo, quien lo tuvo como profesor en el CESA, lo defendió destacando esa "experiencia de relacionamiento internacional, que va a ser muy importante en este momento con actores multilaterales, inversiones y calificadoras de riesgo".

Pero lo que genera tensión es su apellido. Gómez Martínez es nieto del expresidente conservador Laureano Gómez (1950-1953), hijo del exsenador Enrique Gómez Hurtado y sobrino de Álvaro Gómez Hurtado, el líder conservador asesinado en 1995. Su hermano, Enrique Gómez Martínez, es senador electo y líder de Salvación Nacional. Eso abrió un debate incómodo: un gobierno que prometió ser de "los nunca" que nunca se han rendido ante las crisis, ahora coloca en dos ministerios principales a miembros de una de las dinastías políticas más antiguas del país. El abogado Felipe Alzate lo resumió así: "Meses de campaña hablando de los 'nunca' y ya dos de los ministerios principales se los dieron a la clase política tradicional e histórica, que lleva gobernando décadas el país".

Tampoco ayuda su historial reciente en la academia. Como decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario desde 2023, Gómez Martínez dejó un rastro polémico. En su posesión citó una frase que atribuyó a Winston Churchill: "Un buen discurso debe ser como la falda de una mujer: lo suficientemente largo para cubrir el tema, pero lo suficientemente corto para mantener el interés". El comentario generó rechazo inmediato de estudiantes, docentes y colectivos feministas por considerarlo sexista, forzándolo a retractarse y comprometerse con capacitación en diversidad e inclusión. El economista Javier Bonza señaló que "el Departamento de Economía del Rosario era top en Colombia" pero "dejó de serlo en buena medida por su gestión", tras los cuestionados despidos de dos profesores extranjeros que desataron protestas en la facultad.

Los críticos dentro del espectro económico lo ven como un "cuadro político de derecha con kilometraje", no como un tecnócrata neutro. Bonza lo definió de manera más contundente: representa "una de las grandes dinastías conservadoras del país aterrizando en Hacienda", mientras que otros analistas lo llamaron "delfín conservador". Incluso el presidente de Anif, José Ignacio López, lamentó perder la oportunidad histórica de tener una mujer al frente de Hacienda.

El reto que enfrenta es descomunal. Colombia atraviesa su peor crisis fiscal en tres décadas. El déficit fiscal total creció de 5,3% del PIB en 2022 a 6,4% en 2025, con proyecciones que lo llevan a 6,8% en 2026. El déficit primario de este año, de 3,5% del PIB o 65,7 billones de pesos, es el más alto en 30 años fuera de crisis pandémicas. La deuda pública rebasó por primera vez los 1.200 billones de pesos, y el país perdió su grado de inversión cuando S&P lo bajó a BB- en abril de este año.

Con esa herencia, Gómez Martínez tendrá que navegar promesas políticas difíciles: reducir la burocracia en 40% (unos 700.000 contratos), bajar impuestos a las empresas para atraer inversión, y estabilizar el déficit por debajo de 3,5% para 2030. Todo esto mientras el gasto inflexible, blindado por la ley, representa el 93% del presupuesto total y trabaja con un Congreso radicalmente distinto al de hace una década, donde la izquierda es ahora la bancada más grande.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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