Migración vuelve a expulsar a ruso que desafiaba orden de salida del país desde El Poblado

Un ciudadano ruso con nacionalidad estadounidense fue capturado nuevamente en el aeropuerto de Palmira cuando intentaba regresar a Medellín, desafiando una orden de expulsión vigente desde abril. El hombre había aterrorizado durante más de dos años a los vecinos del edificio Málaga en El Poblado con fiestas interminables, comportamientos agresivos y amenazas, acumulando más de 12 comparendos. Migración Colombia lo expulsó hacia Panamá y mantiene la prohibición de su ingreso al país por 10 años.
Las autoridades migratorias lo atraparon de nuevo intentando colarse en el país. Un ciudadano de origen ruso y nacionalidad estadounidense fue detectado y expulsado este domingo en el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón en Palmira, cuando se disponía a abordar un vuelo hacia Medellín. El hombre ya tenía una orden de expulsión vigente desde hace meses, pero aparentemente decidió intentar su suerte camuflándose entre pasajeros nacionales.
Lo que llamó la atención de las autoridades fue que no llevaba registros legales en su pasaporte. Las investigaciones revelaron que había ingresado de forma irregular por la frontera de Rumichaca en Nariño, luego se trasladó por tierra hacia Cali, donde finalmente fue identificado gracias a la coordinación entre las regionales de Migración Colombia. Sin dudarlo, lo obligaron a viajar en otro vuelo, esta vez con destino a Panamá.
Pero la historia de este extranjero en Medellín es mucho más turbulenta que un simple intento de reingreso. Durante más de dos años, el hombre se convirtió en una pesadilla para los residentes del edificio Málaga, ubicado en el sector residencial de El Poblado. Los vecinos denunciaban constantemente fiestas que duraban madrugadas enteras con música a todo volumen, entrada permanente de personas vinculadas presumiblemente con prostitución, y lo más preocupante: comportamientos agresivos y amenazas directas contra otros residentes y personal de seguridad del edificio.
La Policía Metropolitana le impuso más de 12 comparendos por violaciones flagrantes al Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, pero el hombre simplemente los ignoró. Cada llamado de atención le entraba por un oído y le salía por el otro. Esa actitud desafiante obligó a las autoridades a construir un expediente robusto en su contra, documentando cada incidente.
En abril pasado, Migración Colombia decidió que ya era suficiente. Aplicaron una medida de expulsión acompañada de una prohibición de ingreso al país durante 10 años. La decisión se basó en que sus actividades ponían en riesgo la seguridad nacional, el orden público y la tranquilidad de los medellinenses.
Gloria Esperanza Arriero, directora de Migración Colombia, fue clara al respecto: "Este caso demuestra la capacidad de articulación y reacción entre las regionales Occidente y Antioquia-Chocó, que nos permitió detectar nuevamente a una persona que infringe de manera sistemática las normas migratorias, las sanciones y los llamados de atención de las autoridades colombianas. Desde Migración Colombia actuamos y tomamos decisiones contundentes frente a quienes desacatan la ley y ponen en riesgo la convivencia ciudadana". La captura de este domingo confirma que, aunque intente regresar, las autoridades seguirán vigilantes.
Fuente original: El Colombiano - Colombia
