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Miércoles de Ceniza: el inicio de la Cuaresma y su llamado a transformarse desde adentro

Fuente: KienyKe - Portada

Este miércoles comienza la Cuaresma con una tradición que viene desde el Antiguo Testamento. La cruz de ceniza en la frente no es solo un gesto, sino un compromiso de 40 días de oración, ayuno y solidaridad. La Iglesia católica invita a los fieles a vivir una verdadera conversión del corazón, lejos de demostraciones superficiales de fe.

Hoy inicia la Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, ese día en que millones de católicos reciben en la frente la pequeña cruz gris que marca el comienzo de 40 días de reflexión espiritual antes de la Semana Santa. Pero más allá de ese gesto que vemos en las iglesias, existe una historia profunda y un significado que va mucho más allá de la apariencia.

El sacerdote Miguel Antonio Díaz Tamayo, párroco de la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Cajicá, explica que esta práctica tiene raíces muy antiguas. La ceniza como signo de penitencia no la inventó el cristianismo. Ya el pueblo judío en el Antiguo Testamento la utilizaba como una manera pública de acercarse a Dios y pedir perdón. "Ellos se cubrían todo el cuerpo con ceniza", cuenta el sacerdote. Con el tiempo, la iglesia fue simplificando este ritual hasta convertirlo en la pequeña cruz que conocemos hoy, algo que empezó a transformarse desde el año 384 d.C.

Lo importante, según el padre Díaz Tamayo, no es la cruz visible en la frente sino lo que sucede en el interior. Apoyándose en el Evangelio de San Mateo, recuerda que la fe verdadera no se practica para que otros la vean. "La Iglesia nos pide vivir en el campo de la reconciliación, la misericordia, el perdón y la solidaridad", dice. Recibir la ceniza es asumir un compromiso real de cambio, no solo durante estos 40 días sino para toda la vida.

La Cuaresma se construye sobre tres pilares fundamentales. El primero es la oración, mantener ese diálogo constante con Dios. El segundo es el ayuno, pero aquí el sacerdote aclara algo importante: no se trata solo de dejar de comer. "Es dejar de lado actitudes negativas, el egoísmo y las malas acciones", explica. El tercero es la limosna, que no significa simplemente repartir mercados, sino también visitar, acompañar y escuchar a quienes lo necesitan.

En Cajicá, la respuesta de los fieles ha sido tan grande que el padre Miguel Antonio tuvo que ampliar las celebraciones del Miércoles de Ceniza de cuatro a ocho misas para atender a todos los que llenan el templo. "Esperamos que no sea solo tradición, sino un compromiso real de perdón y ayuda", enfatiza.

Un detalle que pocos conocen: esa ceniza que recibiremos hoy proviene de quemar los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año pasado. Se incineran y se pulverizan hasta obtener un polvo fino que se bendice con agua bendita. Es un ciclo que tiene su propia belleza: lo que un día simbolizó el triunfo de Jesús, hoy nos recuerda nuestra fragilidad y la necesidad constante de reconciliación.

El Miércoles de Ceniza, entonces, no es simplemente un ritual visual. Es una invitación clara a transformarse desde adentro, a revisar nuestra vida y nuestras acciones, a preparnos espiritualmente para la Pascua. Eso es lo que la Iglesia espera que cada uno hagamos durante estos próximos 40 días.

Fuente original: KienyKe - Portada

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