México 86: cuando Colombia perdió un Mundial y las lecciones que aún duelen

Una película sobre cómo México organizó el Mundial de 1986 después de que Colombia renunciara trae a la conversación pública las razones de aquella decisión: crisis económica, violencia política y narcotráfico desbordado. Más de cuatro décadas después, algunos ven en los problemas actuales de inseguridad y polarización ecos preocupantes de aquella época, mientras otros insisten en que el país ha avanzado significativamente.
Hace más de cuarenta años, Colombia tuvo que renunciar a la oportunidad de ser anfitriona de la Copa Mundial de Fútbol. México asumió la responsabilidad y el torneo se realizó en 1986. Ahora, una película sobre aquellos eventos vuelve a poner sobre la mesa una reflexión incómoda: ¿por qué perdimos esa oportunidad y qué nos dice eso de nuestro presente?
A principios de los ochenta, el país estaba atravesando un momento particularmente difícil. La economía se tambaleaba, la violencia política hacía presencia en varias regiones y el narcotráfico comenzaba su expansión sin control. Esa combinación explosiva hizo que la idea de recibir millones de visitantes del mundo entero resultara, simplemente, inviable. No había garantías de seguridad ni estabilidad institucional que pudiera ofrecerse.
La película abre un espejo al presente. Hay quienes miran los titulares de hoy—inseguridad en zonas específicas del territorio, polarización política que parece cada vez más profunda, debates tensos sobre la presencia del Estado y su relación con grupos armados—y ven reflejos preocupantes de aquella época oscura. Para estos analistas, México 86 funciona como un recordatorio de lo que cuesta cuando la confrontación y la violencia se anteponen al desarrollo y al bienestar colectivo.
Otros, sin embargo, rechazan esa comparación. Argumentan que Colombia ha dado pasos significativos desde los años más duros del conflicto y que, aunque existan desafíos actuales, las circunstancias son distintas a las de los ochenta.
Más allá de qué lado del debate se adopte, la película plantea una pregunta que vale la pena hacerse: ¿estamos aprendiendo realmente de las lecciones del pasado o hay el riesgo de que repetamos errores que ya nos costaron oportunidades históricas?
Fuente original: San Andrés Hoy

