Medellín se prepara para El Niño más intenso: alerta por calor extremo entre noviembre de 2026 y enero de 2027

El fenómeno de El Niño entró en fase de advertencia y se espera que alcance su máxima intensidad entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Las autoridades advierten que hay un 63% de probabilidad de que sea catalogado como "muy fuerte", lo que traería menos lluvia y más temperaturas extremas a la ciudad. Medellín ya enfrenta desde hace meses temperaturas superiores a 33 grados centígrados, agravadas por el efecto isla de calor en barrios vulnerables.
El fenómeno de El Niño se acerca a Medellín con toda su crudeza. El Centro de Predicción Climática de la agencia meteorológica estadounidense NOAA confirmó recientemente que las condiciones del océano y la atmósfera están dadas para que el evento se desarrolle plenamente durante el segundo semestre de 2026. Las autoridades ambientales del Valle de Aburrá ya están en alerta máxima realizando seguimiento a lo que podría suceder en los próximos meses.
Según el Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá (SIATA), el fenómeno irá ganando fuerza progresivamente, con su punto más crítico previsto entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Las agencias meteorológicas internacionales calculan que hay un 63% de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de "muy fuerte", lo que en la práctica se traduce en sequías intensas, menos lluvias y temperaturas que se dispararán aún más en la región. Se espera que los efectos se extiendan hasta finales de febrero de 2027.
La ciudad ya siente el acoso del calor hace varios meses. Desde mayo, Medellín ha registrado temperaturas superiores a los 33 grados centígrados de manera regular. Este fenómeno tiene mucho que ver con el llamado "efecto isla de calor", un problema tipicamente urbano en el que el asfalto, los materiales de construcción y la escasez de áreas verdes retienen el calor, generando zonas notablemente más calientes que el promedio de la región. Un estudio de 2023 identificó 14 barrios distribuidos en seis comunas de Medellín particularmente vulnerables a estas olas de calor extremo.
En perspectiva global, la Universidad de Oxford clasificó a Medellín en el puesto 172 entre 205 ciudades del mundo con más de un millón de habitantes por nivel de radiación solar. A nivel nacional, ocupa el cuarto lugar entre ciudades colombianas. Lo preocupante es que los efectos del calor se potencian cuando se combinan con factores de pobreza, infraestructura deficiente y poblaciones envejecidas, justamente la realidad de muchos sectores medellinenses.
Para monitorear esta situación, el SIATA opera una red de más de 42 tipos de sensores distribuidos por toda la región, incluyendo pluviómetros, cámaras de vigilancia y estaciones ambientales. Esta infraestructura permite vigilancia en tiempo real de 13 amenazas prioritarias, entre ellas los incendios forestales y las temperaturas extremas. El Valle de Aburrá también cuenta con 79 Sistemas de Alerta Temprana Comunitarios ubicados en diferentes sectores para preparar a las comunidades ante riesgos climáticos.
Daniel Ruiz Carrascal, coordinador del SIATA, fue claro en su mensaje a la ciudadanía: "Lo que le pedimos a la comunidad es que, primero, estén informados, y estén continuamente verificando la información que ponemos a disposición de todos a través de nuestros canales oficiales para entender los impactos que podría tener para el territorio la afectación del niño en los dos meses". Las autoridades recalcaron que mientras el SIATA genera información científica para la prevención, la atención directa de emergencias corresponde a los organismos de socorro de cada municipio, que ya están preparándose para un periodo de sequía prolongada.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

