"Me jodieron la vida": el grito de dolor de Fabiola Perea, víctima de las 'chuzadas' en el caso Sarabia

Fabiola Perea, empleada doméstica de Laura Sarabia, vuelve a denunciar públicamente cómo su vida cambió tras ser interceptada ilegalmente por la Policía en 2023. Presentada falsamente como integrante del Clan del Golfo, ha perdido empleos y enfrentado tres años de estigma. Mientras varios policías ya han sido condenados por estas interceptaciones irregulares, ella sigue buscando justicia administrativa y recuperar su buen nombre.
El escándalo que envolvió a Laura Sarabia cuando era directora del Dapre vuelve a sonar en las noticias, pero esta vez con la voz cargada de frustración de quienes quedaron marcados por esa tormenta. Fabiola Perea, una de las empleadas domésticas atrapada en medio de todo esto, ha decidido volver a hablar y su mensaje es directo, sin rodeos. "Le agradezco por haberme jodido la vida. Mientras ella sí tiene todas las comodidades de este mundo porque la han cambiado de puesto en puesto en la Presidencia, yo sigo comiéndome 'la miércoles', luchándola para trabajar", expresó a El Espectador sobre Sarabia, quien hoy es embajadora de Colombia ante el Reino Unido y fue considerada durante un tiempo la "mano derecha" del presidente Gustavo Petro.
Con 52 años y casi toda una vida dedicada al servicio doméstico en Cali y Bogotá, Perea carga historias de desplazamiento, trabajo constante y ahora, de una injusticia que dice la marcó para siempre. Todo comenzó a finales de enero de 2023, cuando desapareció una maleta con 4.000 dólares en la casa de Sarabia. Lo que pasó después, según ella, transformó su mundo en un "calvario".
La Policía actuó de manera irregular. Elaboró informes de inteligencia completamente falsos para interceptar tanto su teléfono como el de Marelbys Meza, quien trabajaba como niñera en la misma casa. Pero hay algo más grave aún: Perea fue presentada ante un juez de Quibdó bajo el alias "La Cocinera", como si fuera integrante del Clan del Golfo. Durante meses sus comunicaciones fueron monitoreadas y su familia investigada. Aunque fue reconocida como víctima en el proceso penal, ese señalamiento la persigue hasta hoy.
La justicia ha actuado en algunos frentes. El 17 de julio de 2025, el Tribunal Superior de Bogotá condenó a 10 años de prisión a los policías Alfonso Quinchanegua y Dana Alejandra Cañizales Bonilla por esas interceptaciones ilegales, documentos que fueron alterados. Otros dos uniformados, el capitán Carlos Andrés Correa y el patrullero Jhon Fredy Morales, también fueron condenados a 11 años. La Fiscalía anunció además que llevará a juicio al coronel Carlos Alberto Feria Buitrago por delitos que incluyen abuso de función pública. Sin embargo, la batalla judicial no termina ahí.
Perea demandó a la Nación junto a su abogado Boris Lombana, pero la Policía se opuso alegando que "la parte actora no allegó medios probatorios para demostrar la falla en el servicio". Presidencia también se lavó las manos, diciendo que la pérdida del dinero era un asunto privado. Mientras tanto, ella perdió los empleos que tenía por días en distintas casas. El estigma de ser llamada "La Cocinera" del Clan del Golfo la persigue. "¿Cuál Clan del Golfo? Esto es una mentira. Las únicas armas que he empuñado en la vida para sostener a mi familia han sido el trapeador y la escoba", insiste.
Lo que más duele a Perea no es solo lo legal, sino la falta de pronunciamiento de quienes podían haberlo hecho. Sobre Sarabia pregunta por qué nunca habló si conoce su inocencia. Y del presidente Petro es tajante: "Que no me veo reivindicada por él porque tampoco dijo nunca nada de lo que pasó en este caso". El litigio continúa abierto en los juzgados administrativos y penales, pero su verdadera batalla, como ella misma dice, es recuperar su buen nombre.
Fuente original: El Colombiano - Colombia



