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Más empleos pero menos productividad: la paradoja laboral que preocupa a Colombia

Fuente: Portafolio - Economía
Más empleos pero menos productividad: la paradoja laboral que preocupa a Colombia
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En 2025 Colombia creó empleos a un ritmo de 3,4% mientras su economía apenas creció 2,6%. Esto significa que se están contratando más personas para producir menos, lo que deteriora la productividad laboral. El fenómeno es particularmente preocupante porque los nuevos puestos se concentran en sectores de bajo valor agregado, muchos en la informalidad, lo que cuestiona la sostenibilidad de esta mejora laboral.

Colombia vive una situación económica contradictoria que preocupa a analistas: mientras el desempleo bajó a niveles nunca vistos en 25 años (8,9%), la economía está funcionando a medio gas. Según Corficolombiana, el empleo creció 3,4% en 2025, pero el crecimiento económico fue apenas de 2,6%. En palabras simples: se están creando empleos más rápido que la capacidad de la economía para generar riqueza. Eso es un problema.

Cuando una economía contrata trabajadores más rápido de lo que produce, algo tiene que ceder. En este caso cedió la productividad laboral, que es la cantidad de valor que genera cada trabajador. El dato es revelador: en 2025, cada trabajador produjo 0,8% menos que el año anterior. Esto contrasta con lo que ha ocurrido los últimos 20 años, cuando la productividad crecía en promedio 1,6% anual. Colombia además quedó rezagada regionalmente: hoy produce 2,7% menos por trabajador que en 2022.

La pregunta natural es: ¿de dónde salen estos empleos si la economía no crece? La respuesta es incómoda. Los sectores que generaron el 71% de los nuevos empleos en 2025 apenas aportaron una quinta parte del crecimiento económico. Corficolombiana explica el fenómeno: "los sectores responsables del 71% de la creación de empleo contribuyeron con solo una quinta parte del crecimiento económico en 2025". Esto quiere decir que la mayoría de nuevos puestos surgieron en actividades de baja calidad, con sueldos más bajos y mayor informalidad. De hecho, la informalidad apenas descendió de 55,9% a 55,7%.

El empleo público fue el gran aliado de las cifras oficiales. El sector de administración pública, salud y educación explicó el 14,2% de los empleos creados en el año, el doble de su promedio histórico. Solo administración pública aportó 63.000 empleos. Sin esa inyección estatal, el desempleo no habría bajado a 8,9% sino a 9,1%. Esto plantea un dilema: parte de la mejoría laboral descansa en gastos del Estado que no necesariamente generan crecimiento económico sostenible.

Corficolombiana advierte sobre el riesgo: "En un mercado rígido, donde la regulación ha aumentado el costo y el riesgo de generar empleo formal, la menor productividad laboral terminará aumentando la informalidad y el desempleo". La ironía es que mientras celebramos menos desempleados, la calidad del empleo se deteriora. Más gente trabajando menos productivamente significa salarios estancados, menos ingresos tributarios para el Estado y un equilibrio que probablemente no resistirá.

Fuente original: Portafolio - Economía

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