Más de 6 de cada 10 colombianos prefieren trabajar desde casa y no piensan volver a la oficina
Un estudio de Acrip muestra que el 65,2% de las empresas colombianas mantiene el trabajo remoto como beneficio laboral. Los colombianos valoran trabajar desde casa tanto como los programas de salud y bienestar financiero. Los trabajadores remotos reportan más satisfacción, mejores relaciones con sus jefes y mejor equilibrio entre vida personal y laboral que quienes van a oficina todos los días.
La presencialidad en las oficinas ya no es la norma en Colombia. Según la Investigación Nacional de Salarios y Beneficios de Acrip (la federación que agrupa a los profesionales de gestión humana en el país), 65,2% de las empresas nacionales mantiene el trabajo desde casa como parte de sus beneficios. Aunque esta cifra es menor que en 2021 —cuando alcanzaba 87%—, sigue siendo mayoritaria y muestra que el retorno masivo a la oficina simplemente no está sucediendo.
Lo interesante es que trabajar desde casa se ha convertido en el beneficio emocional más valorado por los colombianos. Gana por amplio margen frente a programas de cuidado personal (59,8%), bienestar financiero (54,9%), mentorías de liderazgo (49,6%) y horarios flexibles (48,7%). Es decir: para nuestros trabajadores, poder trabajar remotamente es tan importante como recibir ayuda para su salud mental o para manejar mejor sus finanzas.
Andrés Fernando Martínez, docente de Comportamiento Organizacional en el Cesa, explica por qué. "El teletrabajo, en su forma total o parcial, dejó de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en una realidad del día a día, especialmente en sectores como tecnologías de la información y comunicaciones, en donde esa modalidad se consolidó como la estándar". Pero no es solo en tecnología: en finanzas y comercio también coexiste lo remoto con lo presencial en áreas críticas. Incluso en industria, donde la naturaleza de la producción exige estar en el terreno, "identificamos una porción relevante de colaboradores de áreas administrativas y de soporte que trabajan bajo esquemas híbridos o remotos".
¿Quién se beneficia más? Los números son claros: quienes trabajan desde casa reportan niveles de bienestar psicosocial "sobresalientes", mientras que quienes van presenciales todos los días apenas alcanzan niveles "satisfactorios". Además, los trabajadores remotos califican mejor a sus líderes y sienten que sus empresas se comunican mejor con ellos. Esto no es superficial: tiene impacto directo en la rentabilidad y la eficiencia de las organizaciones.
Martínez añade un dato importante: existe relación directa entre el nivel educativo y la posibilidad de teletrabajar. "Los profesionales con formación universitaria o de posgrado tienen hasta 50% más de probabilidad de hacerlo, mientras que quienes son técnicos, tecnólogos o con formación básica tienden a continuar en esquemas presenciales". Esta brecha educativa es crucial para entender quién se queda en casa y quién sigue yendo a la oficina.
El gran reto para las empresas que quieren traer gente de vuelta es real: cuando exigen retorno total, se encuentran resistencia. Algunos colaboradores viven lejos de la sede, otros simplemente descubrieron que son más productivos en casa. Pero lo más delicado sucede cuando trabajadores talentosos —aquellos con mayor formación y responsabilidad que ya probaron que pueden rendir desde cualquier lugar— reciben la orden de volver. "Aumenta su propensión a moverse de empresa", advierte Martínez. Y quienes no pueden cambiar de trabajo simplemente se vuelven amargados: desconfían de sus jefes, ven pocas oportunidades de crecer y pierden motivación.
La lección es clara: después de la pandemia, la flexibilidad dejó de ser un "lujo" para convertirse en una condición básica de bienestar. Las empresas que ignoren esto se enfrentarán a problemas serios en retención de talento, cultura organizacional y productividad a largo plazo.
Fuente original: La República - Emprendimiento