Más de 40.000 mujeres luchan en Ucrania, pero el poder militar sigue siendo un bastión masculino

En las Fuerzas Armadas ucranianas hay más de 40.000 mujeres, cerca del 7 por ciento del personal total, y unas 5.000 están en puestos de combate. Sin embargo, su participación en los conflictos armados sigue siendo invisibilizada históricamente y enfrentan barreras estructurales para acceder a los máximos puestos de decisión. La socióloga francesa Camille Boutron advierte que el poder político en los ejércitos sigue ligado directamente a la experiencia en combate y a quién controla cuándo comienza y termina una guerra, un espacio aún predominantemente masculino.
En Ucrania, la guerra ha acelerado un cambio que las fuerzas armadas del mundo entero han resistido durante décadas. Más de 40.000 mujeres se han incorporado a las Fuerzas Armadas ucranianas, lo que representa el 7 por ciento del personal total. De estas, unas 5.000 están en puestos de combate directo, según cifras oficiales. Aunque Kiev promueve activamente la feminización del Ejército, la realidad es que las barreras persisten en múltiples niveles.
Para entender esta realidad, la socióloga francesa Camille Boutron, autora del reciente libro "Combatientes, cuando las mujeres van a la guerra", ofrece una perspectiva crucial. Su investigación revela que la presencia femenina en los conflictos armados no es nada nuevo. "Las mujeres siempre han estado presentes en los conflictos", dice Boutron, ya sea acompañando a sus parejas, realizando tareas logísticas o como combatientes irregulares. El problema es que su rol fue sistemáticamente invisibilizado de los registros oficiales.
La historia muestra un patrón claro. Hace aproximadamente un siglo, cuando los ejércitos occidentales se profesionalizaron, las mujeres fueron borradas incluso de espacios cotidianos como lavanderías militares. Aunque nunca desaparecieron de los conflictos, fueron apartadas deliberadamente del relato oficial. Su participación abarcaba desde roles reproductivos hasta tareas de inteligencia y estrategias contra el adversario.
El dilema contemporáneo es más complejo. Boutron plantea una pregunta incómoda que cuestiona al feminismo mismo: "Si las mujeres participan en la guerra, ¿pueden ser realmente feministas? Muchas veces contribuir al esfuerzo bélico refuerza lo contrario de la perspectiva feminista". Este debate muestra la tensión inherente entre la igualdad de oportunidades y la participación en acciones armadas.
Lo más revelador es lo que sucede en los espacios de poder. En Francia, a pesar de haber eliminado muchas restricciones formales para las mujeres en el Ejército, persisten obstáculos similares a los de Ucrania: los altos mandos y las decisiones estratégicas siguen siendo un espacio predominantemente masculino. Para Boutron, esta realidad expone algo fundamental: "Lo que observamos está directamente vinculado a su experiencia en combate y a quién decide cuándo empieza y cuándo termina una guerra". Y eso sigue siendo, en gran medida, un atributo que las estructuras militares mantienen en manos masculinas, tanto en guerras regulares como en conflictos armados.
Fuente original: France 24 - Europa



