Más de 300 mujeres en Pedregal aprenden manicure para reinventarse tras la cárcel
Un programa conjunto entre Organic Nails Colombia y la Fundación Valora T está capacitando a más de 300 mujeres privadas de la libertad en la cárcel Pedregal de Medellín en técnicas de cuidado de uñas. La formación lleva dos años y busca que las internas tengan herramientas para trabajar o emprender cuando salgan en libertad. Ya hay conexiones reales con negocios que contratan a las egresadas del programa.
En la cárcel Pedregal de Medellín, más de 300 mujeres están aprendiendo un oficio que puede cambiar sus vidas después de recuperar la libertad. Se trata de un programa de capacitación en técnicas de manicure y cuidado avanzado de uñas, una iniciativa que lleva dos años funcionando y que ha conseguido montar salas técnicas especializadas dentro del centro penitenciario y en la Fundación Valora T, una institución que trabaja con mujeres privadas de la libertad y pospenadas.
Organic Nails Colombia y la Fundación Valora T son los aliados que impulsan este proyecto. Según Nathaly Guerrero, directora de Educación de Organic Nails Colombia, la iniciativa comenzó con una sala técnica para 50 mujeres, pero la demanda fue tan grande que decidieron expandir. "Logramos montar una sala técnica para más de 50 mujeres, sin embargo nos dimos cuenta que la necesidad era más grande y decidimos que dentro de la casa de la mujer, Valora T deberíamos replicar una sala técnica, hoy contamos con dos salas técnicas de alto nivel para mujeres privadas de la libertad y pospenadas dentro de la casa fundación Valora T y el centro penitenciario El Pedregal en la ciudad de Medellín", explicó Guerrero.
La formación no es solo teórica. Las participantes reciben simulaciones de condiciones reales de trabajo dentro del penal, combinadas con formación externa. De esta manera fortalecen sus habilidades técnicas, disciplina y se preparan adecuadamente para el mercado laboral que las espera afuera.
Para las mujeres que participan en el programa, la experiencia representa mucho más que aprender un oficio. Una de las beneficiarias reflexionó sobre lo que significa para ella: "Para uno aprender, especializarse y tener una mejor proyección de vida cuando salgamos de este recinto carcelario, porque yo creo que esto no era para toda la vida". Otra internas compartió su perspectiva sobre cómo la iniciativa cambia vidas: "La vida es de oportunidades y el estar acá en esta fundación me ha enseñado que las personas pueden cambiar, no hay que juzgar a nadie por su pasado, sino por lo que quieren ser ahora".
Lo más importante es que el programa conecta la formación con oportunidades reales de empleo. Existe un spa en Medellín que vincula directamente a las mujeres egresadas de este proceso de capacitación, lo que significa que muchas de ellas pueden empezar a trabajar desde el momento en que recuperen su libertad.
Fuente original: Telemedellín
