Maicao vibra al ritmo de los tambores en homenaje a Totó la Momposina

Maicao celebró el Día de la Afrocolombianidad con una noche llena de danza y música ancestral en la Casa de la Cultura, rindiéndole tributo a Totó la Momposina, la legendaria cantadora que falleció en 2026. El evento reunió a bailarines y músicos del municipio que presentaron desde cumbias hasta currulao, llevando adelante el legado cultural afrocolombiano que la artista dejó como herencia. La celebración fue organizada por directivos locales y funcionarios de desarrollo fronterizo.
En Maicao resonaron los tambores ancestrales con una intensidad que pocos eventos logran. La Casa de la Cultura se transformó en el corazón palpitante de una noche memorable dedicada a conmemorar el Día de la Afrocolombianidad, pero con un propósito aún más profundo: honrar a Totó la Momposina, la inmortal cantadora y embajadora de los sonidos más auténticos de Colombia, quien marcó la historia de la cultura nacional hasta su fallecimiento en 2026.
Bajo el cielo abierto guajiro, la plazoleta se llenó de color, cocadas y sonrisas. José David Solano, director de la Casa de la Cultura, abrió la jornada con palabras que subrayaron la urgencia de mantener vivas las tradiciones afrocolombianas en un territorio tan diverso como Maicao. Luego fue Leidy Santos, enlace afro del municipio, quien encendió la atmósfera con una reflexión poderosa: "La cultura es resistencia y esperanza", expresó mientras invitaba a los presentes a dejarse llevar por el viaje que estaba a punto de comenzar.
Lo que vino después fue puro movimiento y ritmo. Los talleristas Ronny Curvelo, Polaris Solano, Jorge Nieves, Dairo Amariz y Carlos Barrios desplegaron un repertorio que hizo vibrar cada rincón del lugar. Coreografías de la Caderona, cumbia, baile negro, currulao, tambora, bullerengue y puya se sucedieron una tras otra. Cada paso, cada golpe de tambor, transportaba a los asistentes a las raíces más profundas de la identidad nacional. La gente no resistió: aplaudía, cantaba y se sumaba al ritmo con el cuerpo entero.
La noche se convirtió en un acto de memoria viva. Solano, al cerrar el evento, lo expresó con claridad: "Cada golpe de tambor y cada giro de danza evocaron la herencia afrocolombiana que late en Maicao. Totó, con su voz inmortal, se convirtió en presencia espiritual que acompañó la velada."
El homenaje tuvo un alcance que iba más allá de lo ceremonial. Se trataba de inspirar a las nuevas generaciones para que mantengan encendida esa llama de tradición y defiendan con orgullo la riqueza cultural que caracteriza al país. La organización corrió a cargo de Solano, junto con el apoyo de Leidy Santos, Yennifer Elena Iguarán (Directora de Desarrollo Fronterizo) y Alfredo Ramírez (enlace LGBTIQ+), un trabajo articulado que hizo posible la celebración.
En Maicao quedó sembrada la semilla de la gratitud hacia Totó la Momposina. Su voz seguirá resonando en cada tambor que suene, en cada movimiento de cadera, en cada corazón que recuerde que la cultura es, efectivamente, resistencia y esperanza.
Fuente original: La Guajira Noticias

