Magdalena se debate en silencio: 233 intentos de suicidio en tres meses generan alerta de salud pública

El Magdalena registró 233 intentos de suicidio durante el primer trimestre de 2026, según datos del Instituto Nacional de Salud. Las mujeres concentran el 74 por ciento de los casos, con Santa Marta como el municipio más afectado. Especialistas advierten que la crisis responde a múltiples factores que van desde conflictos familiares hasta problemas económicos y la influencia de las redes sociales.
Una realidad preocupante emerge en el Magdalena. En apenas tres meses, el Instituto Nacional de Salud reportó 233 intentos de suicidio en la región, una cifra que desnuda una crisis sanitaria que ha permanecido sin la atención que merece. Los números revelan un problema estructural que toca todas las edades y, de manera particularmente intensa, a las mujeres de la región.
Santa Marta aparece como el epicentro de esta tragedia silenciosa, concentrando 110 de los 233 casos. Ciénaga y Plato le siguen con 27 y 16 intentos respectivamente. Pero más allá de la geografía, lo que sobresalta es quién intenta quitarse la vida: las mujeres representan el 74 por ciento de los reportes, sumando 170 casos en el trimestre. El fenómeno, sin embargo, no discrimina por edad. También se han documentado intentos en adultos mayores de sesenta y cinco años, lo que amplía el horizonte de riesgo y confirma que la problemática está tejida en toda la sociedad.
La doctora Andrea Liliana Ortiz González, decana del programa de Psicología de la Universidad Sergio Arboleda en Santa Marta, ayuda a entender el trasfondo. En conversación con medios locales, explicó que el suicidio no es un acto aislado sino resultado de múltiples capas. "Todo esto impacta la percepción del bienestar psicológico y puede derivar en decisiones extremas", señaló al referirse a cómo confluyen factores cercanos como conflictos familiares y factores más distantes como cambios económicos, laborales o políticos.
En el contexto particular del Magdalena, estos riesgos se agudizam. La especialista identifica como agravantes las condiciones económicas precarias, la exposición constante a violencia dentro de los hogares, y la debilidad de redes de contención social. A esto se suma el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, además de diagnósticos no tratados de depresión y ansiedad. Pero hay un factor más moderno que preocupa: el consumo desenfrenado de redes sociales. La exposición prolongada a contenidos negativos en plataformas digitales está asociada con el incremento de síntomas depresivos e ideación suicida, advirtió la especialista.
Fuente original: La Guajira Noticias

