Madres de niños con autismo protestan en Santa Marta contra barreras de Sanitas

Un grupo de madres de la Fundación Teapoyemos realizó un plantón este sábado frente a la sede de Sanitas en Santa Marta para denunciar graves fallas en la atención de menores con autismo. Entre los problemas están retrasos de hasta seis meses en autorizaciones médicas, falta de citas especializadas, negativa en suministro de transporte asistido y medicamentos sin disponibilidad. Tras varias horas de protesta pacífica, directivos de la EPS abrieron diálogo y convocaron a una mesa de trabajo inmediato con las líderes de la movilización.
El sábado por la mañana, las afueras de la sede de Sanitas en la Calle 22 de Santa Marta se convirtieron en escenario de un plantón de madres que no aguantaban más. Integrantes de la Fundación Teapoyemos llegaron con una rabia contenida y un clamor claro: que se acabaran las barreras que están destrozando la salud de sus hijos diagnosticados con autismo.
Karen Jiménez, representante legal de la fundación, fue la voz de esas mamás durante la jornada. Con la firmeza de quien ha visto sufrir a sus propios hijos dentro del sistema de salud, expuso un panorama desgarrador. Los retrasos para conseguir autorizaciones de exámenes complejos llegan hasta seis meses. Las agendas para citas con especialistas simplemente no existen. Los servicios de transporte asistido y viáticos que los niños necesitan son constantemente negados. Y en las droguerías aliadas, los medicamentos esenciales brillan por su ausencia, con la excusa de que no hay inventario.
El desgaste no es solo en los niños. Jiménez fue directa al cuestionamiento: "No estamos pidiendo privilegios, estamos exigiendo derechos: ¿Cuántas mamás más van a ver afectada su salud mental por este desgarre?" La pregunta resonó entre las manifestantes, mujeres que cargan diariamente con la frustración de un sistema que parece no escucharlas.
Pero el plantón surtió efecto. Tras varias horas de resistencia civil pacífica, los directivos de Sanitas decidieron abrir las puertas. No fue un acto de generosidad de la noche a la mañana, sino el resultado de la presión y la dignidad de unas mamás que dijeron basta. La EPS convocó de forma oficial a una mesa de trabajo y diálogo inmediato con las líderes de la movilización.
Fuente original: Seguimiento

