Macron viaja a Chipre mientras intenta frenar escalada iraní en Medio Oriente

Emmanuel Macron conversó el domingo con Donald Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian, pidiendo a este último que cese los ataques en la región. El mandatario francés viaja a Chipre para reforzar la presencia militar europea en el Mediterráneo oriental, donde bases británicas ya han sido atacadas. Francia despliega fragatas, sistemas antiaéreos y su portaaviones Charles-de-Gaulle en una misión que califica como "estrictamente defensiva".
Mientras la tensión sigue escalando en Medio Oriente, el presidente francés Emmanuel Macron metió las manos en el fuego el domingo pasado hablando directamente con los principales jugadores de la crisis. Primero se comunicó con Donald Trump y después con el presidente iraní Masoud Pezeshkian. En el mensaje dirigido a Irán fue directo: "He subrayado la necesidad de que Irán detenga inmediatamente sus ataques contra los países de la región", escribió en la red social X. Macron es el primer líder occidental que conversa con Pezeshkian desde que comenzaron los enfrentamientos intensos el 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva contra Irán que fue respondida por ataques en toda la zona.
La respuesta de Pezeshkian no fue lo que París esperaba. El mandatario iraní respondió diciendo que todas las acciones de su país responden a legítima defensa, según reportó la Presidencia iraní. Además advirtió contra cualquier intervención francesa, ya sea ofensiva o defensiva, que ayude a quienes él considera "agresores". En términos claros: si Francia interviene apoyando a los enemigos de Irán, eso sería participación directa en la guerra. A pesar de las palabras tranquilizadoras de Pezeshkian el sábado anterior, donde aseguró que Irán no atacaría al Golfo Pérsico a menos que fuera atacado primero, los ataques continuaron el domingo. Depósitos de combustible vitales en el aeropuerto de Kuwait fueron alcanzados, y Francia, que tiene un acuerdo de defensa con Kuwait, desplegó medios defensivos para apoyar a ese país.
Con esta tensión de fondo, Macron viajó el lunes a Chipre, territorio estratégico donde una base británica fue alcanzada por un dron hace poco. El viaje es un acto simbólico: mostrar que Europa está presente y unida en esta crisis. En la ciudad de Pafos se reunirá con el presidente chipriota Nikos Christodoulides y con el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis para coordinar los esfuerzos de seguridad y hablar sobre la presencia militar europea en el Mediterráneo oriental.
El despliegue militar francés es considerable. Macron ya anunció el envío de la fragata Languedoc y sistemas de defensa antiaérea a las costas de Chipre. En los próximos días llegará también el portaaviones Charles-de-Gaulle, acompañado por un portahelicópteros. Italia ha enviado su propia fragata, y España anunció que mandará una para acompañar a los buques franceses y griegos. Todo esto se suma a la misión militar Aspides, que los europeos refuerzan en el mar Rojo (la puerta de entrada al canal de Suez, por donde circula aproximadamente el 13 por ciento del comercio marítimo mundial) para garantizar que los barcos puedan navegar sin problemas, usando convoyes escoltados.
Francia insiste en que su postura es "estrictamente defensiva". Pero el mensaje implícito es claro: Europa no se va a quedar de brazos cruzados mientras Irán intensifica ataques en la región. Macron ha estado muy activo tejiendo contactos con líderes regionales, hablando incluso con el emir de Qatar sobre apoyo militar defensivo y con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi sobre la importancia de asegurar el transporte marítimo en el mar Rojo.
Además, Macron aprovechó para anunciar el envío inmediato de ayuda humanitaria al Líbano, donde más de medio millón de personas han sido desplazadas por bombardeos israelíes contra Hezbolá. Con estos movimientos, el presidente francés está tratando de actuar como mediador y protector de los intereses europeos en una región que sigue ardiendo.
Fuente original: France 24 - Europa



