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Los políticos de siempre rechazan a De La Espriella: el mismo patrón de siempre se repite

Fuente: Guajira News
Los políticos de siempre rechazan a De La Espriella: el mismo patrón de siempre se repite
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Varios políticos de la consulta interna anunciaron que no apoyarían a Abelardo de La Espriella en una eventual segunda vuelta. El gesto evidencia que el establishment no está dispuesto a acompañar alternativas que cuestionen el sistema político tradicional. Es el mismo libreto que ha funcionado durante años: infiltración, camuflaje y traición cuando el poder se siente amenazado.

Esta semana el país presenció un movimiento político que ya resulta familiar. Juan Manuel Galán, David Luna, Juan Daniel Oviedo, Enrique Peñalosa, Aníbal Gaviria y Mauricio Cárdenas, varios de los protagonistas de la gran consulta, salieron a anunciar públicamente que no respaldarían a Abelardo de La Espriella si llegara a una segunda vuelta electoral. Para quien observa con atención, esta no es apenas una posición electoral. Es un retrato del momento político que vive Colombia: un grupo aferrado al poder, dispuesto a hacer cualquier pacto con tal de mantener sus privilegios.

Lo que revela esta postura es contundente. Primero, estos sectores del establecimiento no están dispuestos a apoyar ninguna alternativa que realmente cuestione el sistema político y burocrático que ellos mismos construyeron y administraron durante años. Segundo, y más revelador aún, reconocen que no tienen cómo competir en una segunda vuelta contra candidaturas que sí lograron conectar genuinamente con la gente. Tercero, persiste en ellos una visión patrimonialista de la política, como si los votos obtenidos en una consulta fueran algo que se pudiera transferir, ignorando que los ciudadanos votan por convicción, no por obediencia a jefes políticos.

Lo escandaloso no es solo el movimiento en sí, sino que haya vuelto a funcionar sin resistencia. Es el mismo libreto que ha operado en el país durante décadas: infiltración, camuflaje y traición cuando el poder siente que pierde control. Se cuela al sistema, se disfraza de aliado y luego sabotea desde adentro. Y lo más preocupante es que algunos sectores siguen regalando confianza como si el pasado no existiera. En política, el perdón sin memoria no es generosidad. Es suicidio.

Paradójicamente, la urgencia con que reacciona este grupo de políticos expone su verdadera prioridad: no es el país, es el poder. Convirtieron la política en un negocio rentable, una manera de vivir del erario con comodidad y sin resultados reales. Cada cuatro años reaparecen disfrazados de salvadores, no para transformar nada, sino para renegociar su permanencia en el sistema. No disputan elecciones por convicción, sino por cálculo. No hablan de reformas, sino de cuotas de cargos: ministerios, embajadas, juntas. Sont expertos en sobrevivir, no en gobernar.

Frente a esto, han surgido liderazgos como Abelardo de La Espriella y José Manuel Restrepo, que no entienden la política como refugio personal sino como servicio público. Son liderazgos con carácter, independencia y vocación real. Colombia no necesita más operadores del sistema. Necesita, de una vez por todas, romper con quienes han hecho del poder una forma de vida.

Fuente original: Guajira News

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