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Los perros de Vargas Lleras: mascotas que revelaban otra faceta del político

Fuente: KienyKe - Portada

Germán Vargas Lleras mantuvo una relación cercana con sus perros durante años, particularmente con tres bulldogs franceses: Mancho, Toño y Henry. Los nombres de estos últimos homenajeaban a sus hermanos, y los animales lo acompañaban incluso en su oficina. Antes tuvo dos pastores alemanes, Urcos y Rex, que murieron en 2011 en circunstancias sospechosas. Con la muerte del exvicepresidente, surge nuevamente el interés por conocer esta dimensión más íntima de su vida privada.

La muerte de Germán Vargas Lleras trajo consigo el recuerdo de una faceta poco conocida del exvicepresidente: su relación genuina con los perros que lo acompañaron en diferentes etapas de su vida. Mientras muchos lo recordaban como una figura política de carácter fuerte y disciplinado, en su esfera privada existía un vínculo real con los animales que formaban parte de su rutina cotidiana.

En sus últimos años, tres bulldogs franceses ocuparon un lugar destacado en la vida de Vargas Lleras. Mancho fue el primero, permaneciendo junto a él durante nueve años y convirtiéndose en una presencia habitual en su entorno familiar y en las redes sociales. La historia de Toño y Henry llegó después. En 2022, Vargas Lleras buscaba pareja para Mancho, y meses después el bulldog tuvo una camada de la cual nacieron estos dos cachorros que se quedaron en la familia.

Los nombres de estos perros revelaban la intimidad familiar del exvicepresidente. Toño fue bautizado en honor a José Antonio Vargas Lleras, su hermano, mientras que Henry recibió su nombre de Enrique Vargas Lleras, otro de sus hermanos. De esta manera, los animales no solo eran compañía, sino también una forma privada de mantener viva la memoria de su círculo cercano. El propio Vargas Lleras llegó a comentar en sus publicaciones que los bulldogs lo acompañaban incluso en la oficina. Toño era el más consentido; Henry, el más inquieto.

Mancho fue el más visible de estos compañeros. El 9 de junio de 2025, Vargas Lleras informó de su muerte, diciendo que el perro "les había alegrado la vida durante nueve años" y que le sobrevivían Toño y Henry, "sus dos hijos". Por ahora, se desconoce públicamente qué será del destino de estos dos bulldogs.

Antes de esta etapa, Vargas Lleras había tenido dos pastores alemanes: Urcos y Rex, un regalo de su entonces esposa Luz María Zapata que llegaron desde Berlín. Los perros fueron adiestrados en la estación de Carabineros de Bogotá cuando aún eran cachorros. En 2011, cuando Vargas Lleras era ministro del Interior, ambos murieron en lo que se presume fue un caso de envenenamiento. Este episodio marcó profundamente su relación con los animales, tanto que rechazó nuevos perros que le ofrecieron en ese momento.

Años después, Mancho y su descendencia llegaron a llenar ese espacio que había quedado vacío. Con la desaparición del exvicepresidente, reaparece esa dimensión más humana y cercana de quien fue durante décadas una figura política prominente, mostrando que detrás del personaje público existía alguien capaz de construir vínculos genuinos con sus mascotas.

Fuente original: KienyKe - Portada

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