Los Olivos logra acuerdos con la Alcaldía de Fonseca tras protesta por obras de pavimentación

Los residentes del barrio Los Olivos en Fonseca paralizaron temporalmente trabajos de pavimentación por temor a inundaciones durante la temporada de lluvias. Tras una reunión entre la comunidad, la Alcaldía y la empresa constructora, se llegó a compromisos que incluyen la construcción de reductores de agua para controlar las corrientes. Con estos acuerdos, los habitantes levantaron la protesta y permitieron que continúen las obras bajo seguimiento permanente.
En Fonseca, la comunidad del barrio Los Olivos logró frenar momentáneamente los trabajos de pavimentación que se adelantan en sectores aledaños para hacer escuchar sus inquietudes. El problema surgió porque los residentes temían que las obras en zonas vecinas como Caraquita y Brisas del Ranchería modificaran el flujo natural de las aguas lluvias, causando inundaciones en sus viviendas cuando llegara la temporada de precipitaciones. Era una preocupación legítima: pensaban que el agua podría desviarse hacia calles del barrio que no estaban contempladas en el proyecto, dejándolos vulnerables.
La protesta cumplió su propósito. La Alcaldía de Fonseca, bajo la dirección del alcalde Micher Pérez Fuentes, se sentó a conversar con los habitantes y la empresa constructora para buscar soluciones. Durante la reunión, los técnicos revisaron a fondo las condiciones del terreno y escucharon cada preocupación de la gente. El resultado fue un conjunto de acuerdos que tranquilizó a la comunidad lo suficiente como para reanudar los trabajos.
El compromiso más importante que asumió la administración fue construir reductores de agua en las carreras 7 y 9. Estos dispositivos funcionan para frenar la velocidad y fuerza de las corrientes que bajan hacia el río Ranchería, evitando así que arrastren con todo a su paso. Es una medida concreta pensada específicamente en proteger la infraestructura del barrio y las casas de sus habitantes durante las lluvias.
Los moradores de Los Olivos decidieron levantar la protesta una vez que quedó claro cuáles eran los compromisos y en qué plazos se ejecutarían. Ahora el reto está en que la Alcaldía cumpla lo prometido y que el seguimiento sea permanente para evitar que surjan nuevos problemas durante la ejecución del proyecto. Para la comunidad, esa continuidad del diálogo es tan importante como las obras mismas, porque sabe que solo así podrá proteger sus hogares de las aguas que llegan con el invierno.
Fuente original: La Guajira Hoy

