Los Mil Jesuses: la tradición de fe que resuena cada 3 de mayo en los hogares colombianos
El 3 de mayo, Día de la Santa Cruz, miles de colombianos especialmente en la región andina y antioqueña, participan en la tradición de invocar mil veces el nombre de Jesús como acto de protección y fe. Esta devoción tiene raíces en el siglo IV y está ligada a Santa Elena, quien buscó la verdadera cruz de Cristo. Las familias adornan cruces con flores, rezan usando rosarios o granos para contar, convirtiendo el ritual en una experiencia que une generaciones.
En los campos y hogares colombianos, especialmente en Antioquia y la región andina, existe una tradición que año tras año reúne a familias alrededor de un acto de fe profundo y arraigado en la cultura. El 3 de mayo, cuando se celebra el Día de la Santa Cruz, muchos colombianos se disponen a invocar el nombre de Jesús mil veces como un escudo espiritual contra el mal y un acto de devoción que trasciende lo meramente religioso.
La raíz de esta costumbre se remonta muy atrás, al siglo IV, cuando Santa Elena, madre del emperador Constantino, vivió una experiencia que cambió el curso de la historia cristiana. Después de una visión en la que vio una cruz en el cielo acompañada de la inscripción "Con esta señal vencerás", se lanzó a la búsqueda de la verdadera cruz de Cristo en Jerusalén. Esa búsqueda inspiró la devoción que hoy conocemos.
La práctica es simple pero cargada de significado. En las casas y en el campo, las familias colocan una cruz hecha de madera, olivo o laurel, la adornan con flores de colores vivos y cintas. Luego, durante todo el día, invocan el nombre de Jesús repetidamente. Esta no es una repetición vacía, sino lo que muchos consideran una protección divina. La oración que acompaña el ritual dice: "Santísima Cruz, mi abogada has de ser; en la vida y en la muerte me has de favorecer. Si a la hora de mi muerte el demonio me tentare, le diré: Satanás, Satanás, conmigo no contarás ni tendrás parte en mi alma, porque dije mil veces Jesús".
Para llevar la cuenta de las mil invocaciones sin perder el hilo, la gente utiliza el rosario haciendo veinte vueltas de cincuenta "Jesuses" cada una, o en otros casos emplean granos de maíz y fríjol como contadores. Lo que comenzó como un acto individual se ha transformado en una experiencia colectiva donde varias generaciones se reúnen en torno a la fe.
Si quieres unirte a esta tradición desde tu casa, existe una guía disponible dirigida por el Padre Wilson Lopera que te permite seguir el ritual paso a paso, llevando esta práctica ancestral a cualquier rincón donde te encuentres. Es una invitación a conectar con una fe que ha perdurado siglos en el corazón de los colombianos.
Fuente original: Minuto30
