Los Manchos, la otra cara del "gladiador" Vargas Lleras que pocos conocían

Germán Vargas Lleras era conocido como un político duro e inflexible, pero su círculo íntimo descubrió a un hombre completamente diferente cuando estaba con sus perros. Los bulldogs franceses Mancho, Toño y Henry fueron compañeros inseparables del exvicepresidente, quién los llevaba a trabajar y les daba galletas antes de dormir. Tras su muerte, colegas y admiradores recuerdan con cariño cómo estos perros humanizaron la imagen del líder de Cambio Radical.
Cuando hablan de Germán Vargas Lleras, muchos colombianos lo recuerdan como el "gladiador" de la política: un hombre de carácter inquebrantable, frontal en sus ideas y dispuesto a librar batallas políticas sin titubear. Durante décadas construyó una reputación de dureza, disciplina y resultados. Pero quienes realmente lo conocieron de cerca saben que esa imagen apenas mostraba una parte de él.
Los que entraban a su círculo más íntimo descubrieron a otro Germán Vargas Lleras completamente diferente. Era un hombre cálido y tranquilo que se transformaba cuando aparecían sus perros. El exvicepresidente hablaba con ternura de Mancho, Toño y Henry, tres bulldogs franceses que terminaron siendo parte tanto de su vida pública como privada. No eran mascotas que guardaba en casa: los llevaba a la oficina como si fueran miembros del equipo, les daba galletas antes de acostarse y los presentaba con el mismo orgullo que a su propia familia.
En una entrevista con la cuenta de Instagram Lesa Bulldogs, Vargas Lleras explicaba sus vínculos con cada uno. "Los Manchos Vargas vienen a trabajar a mi oficina", decía. Luego los presentaba así: "El papá es Mancho Vargas, que tiene dos hijos, Toño Vargas y Henry Vargas (...) Toño se llama Toño por mi hermano José Antonio. Y Henry por mi hermano Enrique". Cuando le preguntaron cuál era el más consentido, no dudó: "El más consentido y el más querido es Toñito". De Henry bromeaba diciendo que "Es el más destructor, es un diablo. Todo lo coge y se pasea por el apartamento y por la oficina". En esa misma conversación contaba su ritual nocturno: "Yo acostumbro aquí darles un premio que les fascina, unas galletitas. Todas las noches antes de irme a acostar les doy las galletitas".
Este amor por los animales venía de lejos. Años atrás, sus pastores alemanes murieron envenenados, un golpe que dejó huella en él. Su hija Clemencia reveló que desde entonces sus mascotas ocuparon un lugar todavía más importante en la vida familiar. Cuando algunos sugirieron que los perros eran parte de una estrategia de imagen política, ella lo aclaró: "No hace parte de una estrategia política, simplemente mi papá es amante de los animales. Él tenía dos pastores alemanes que fueron envenenados... fue muy duro perderlos. Mancho es un personaje muy importante en nuestras vidas".
Con el paso de los años, Mancho se convirtió en probablemente el bulldog francés más famoso de la política colombiana. Estaba en redes sociales constantemente, acompañaba reuniones familiares y aparecía en fotografías donde humanizaba la imagen técnica y rígida del exvicepresidente. En 2022, Vargas Lleras publicó un mensaje buscando "con urgencia" una novia para su perro, que generó miles de comentarios y bromas entre sus seguidores. Meses después celebraba el nacimiento de cinco cachorros de Mancho y bromeaba en la red X: "Mancho Vargas finalmente encontró novia y hoy le nacieron 5 hijos. ¡Ahora afanosamente busca trabajo!"
Hace once meses, el 9 de junio de 2025, murió Manchito. Vargas Lleras publicó un mensaje que mostraba cuánto lo quería: "Qué tristeza, hoy se murió Manchito. Este perrito nos alegró la vida por nueve años. Por fortuna, le sobreviven Toño y Henry, ambos hijos de Mancho Vargas". Ahora, casi un año después, mientras Colombia despide al exvicepresidente, en redes sociales sus amigos de los perros lo recuerdan con genuino cariño. Un comentario resume lo que muchos sienten: "te extrañarán los Manchos, Germán".
Fuente original: El Colombiano - Colombia
