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Los archivos de Epstein revelan nexos oscuros con Colombia: Pastrana, una víctima y la burundanga

Fuente: El Colombiano - Colombia
Los archivos de Epstein revelan nexos oscuros con Colombia: Pastrana, una víctima y la burundanga
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Los documentos desclasificados del pederasta Jeffrey Epstein exponen conexiones perturbadoras con Colombia. El expresidente Andrés Pastrana mantiene silencio sobre su relación con Epstein y Ghislaine Maxwell, mientras los archivos revelan que una niña colombiana fue víctima de abuso sexual durante seis años. También se descubrió que Epstein tenía interés en la burundanga, planta colombiana usada para hacer escopolamina, sustancia que afecta la voluntad de quienes la inhalan.

Cada capítulo que se abre en los archivos de Jeffrey Epstein trae sorpresas cada vez más incómodas para personajes públicos de todo el mundo. En Colombia, los documentos desclasificados hace pocas semanas han dejado al descubierto una red de conexiones que mezcla a figuras políticas, drogas alucinógenas y víctimas menores de edad. El caso no para de crecer en complejidad y preocupación.

El expresidente Andrés Pastrana es quizás el rostro más incómodo en este asunto. Mientras cientos de personalidades del mundo político, empresarial y artístico han salido a explicarse tras la desclasificación, Pastrana ha optado por un silencio que resulta cada vez más ruidoso. Los documentos muestran que en 2003, cuando ya no era mandatario, recibió un paquete enviado por el mismo Epstein desde Nueva York. Pero la conexión va mucho más allá. Fotografías que hoy circulan en internet lo muestran aquí en Colombia, sonriente y en overol de la Fuerza Aérea Colombiana, al lado de Ghislaine Maxwell, la compañera y reclutadora de Epstein. Maxwell misma le contó a funcionarios del Departamento de Justicia estadounidense: "Soy piloto de helicóptero y Andrés también. Nos hicimos amigos y piloteé un Blackhawk en Colombia". También afirmó: "Viajamos con Pastrana a Colombia, y Epstein también estaba presente. También fuimos a Cuba; ese viaje fue organizado por un amigo que tenía conexiones con distribuidores de puros, y allí conocimos a Fidel Castro".

En 2019, Pastrana ya había aparecido salpicado por compartir vuelos en el jet privado de Epstein desde Irlanda hasta las Bahamas y luego a Cuba. En ese momento emitió un comunicado diciendo que se habían conocido en Irlanda y juntos visitaron a Fidel Castro. Parecía cerrado. Pero los nuevos documentos revelan una relación que continuó años después de su presidencia, incluso en 2009, cuando el agente de modelos Jean-Luc Brunel, quien reclutaba mujeres para Epstein, le escribió: "Hola, Andrés. Llego a las dos de la tarde desde Lima. Dime si tienes un número de teléfono estadounidense para que te llame. Estoy muy contento de verte de nuevo". Ese mismo año, Epstein le escribía a Brunel: "Llama a Pastrana sobre una gran casa en Cuba". Hasta ahora, el expresidente mantiene esa incómoda negativa a explicar sus vínculos.

Lo que mueve escalofríos en los investigadores es la obsesión particular de Epstein con la burundanga, la flor colombiana de la que se extrae la escopolamina. En mensajes de 2014 y 2015 desenterrados por la Unidad Investigativa de El Tiempo, Epstein preguntaba sobre sus plantas de esta flor y compartía artículos sobre la escopolamina, esa sustancia que en Colombia es tristemente conocida como "el aliento del diablo". Un correo de enero de 2015 trae el asunto: "Escopolamina: poderosa droga creciendo en los bosques de Colombia que ELIMINA (...) el libre albedrío". El artículo que Epstein estaba compartiendo, publicado por The Daily Mail, describe cómo "la droga (...) convierte a las personas en zombis y bloquea la formación de recuerdos. Así que, incluso después de que desaparece el efecto de la droga, las víctimas no recuerdan lo sucedido". Ahora surge una pregunta aterradora: ¿usó Epstein esta sustancia para someter a sus víctimas?

Entre esas víctimas hay una colombiana cuya historia duele profundamente. Según los registros judiciales, una niña colombiana tenía apenas 12 años cuando comenzaron los abusos. Fue reclutada en una escuela al sur de Florida y durante seis años sufrió abuso sexual y prostitución infantil. Ghislaine Maxwell jugó un papel clave en su captación, usando el modus operandi de la red: buscar menores en instituciones educativas cercanas a la mansión de Epstein. Después de terminar la secundaria en Estados Unidos, la joven regresó a Colombia para cursar universidad. Fue en esa universidad colombiana donde las autoridades estadounidenses intentaron notificarla en 2008 y nuevamente en 2020 para que testificara. Lo peor: su identidad, nombre completo, ubicación y universidad aparecieron sin censura en los archivos públicos del Departamento de Justicia. Una falla que ha sido considerada una revictimización, pues la joven que logró reconstruir su vida ha quedado expuesta años después de salir de ese círculo de violencia.

En Estados Unidos, el escándalo por el manejo de estos documentos ha generado acusaciones políticas. El Partido Demócrata acusó a la fiscal general Pam Bondi de impulsar un encubrimiento de los archivos de Epstein. Durante una audiencia ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes el pasado miércoles, con víctimas presentes, el congresista Jamie Raskin la cuestionó directamente: "dirigir un gran encubrimiento sobre los archivos Epstein (...) aparentemente para ahorrarles vergüenza y deshonra". Bondi respondió que habían tenido 30 días para revisar millones de páginas y que su "índice de errores es muy bajo", aunque añadió: "Si el nombre de una víctima quedó sin borrar, por favor, dénoslo y lo quitaremos".

Lo que queda en Colombia es un conjunto de preguntas sin respuesta que van desde los silencios de Pastrana hasta el verdadero alcance del interés de Epstein por la droga más peligrosa de nuestros bosques. Y una víctima colombiana que merece justicia, no exposición.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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