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Lo que nadie ve pero todos respiramos: cómo la contaminación entra en tu sangre

Fuente: BBC Mundo - Economía
Lo que nadie ve pero todos respiramos: cómo la contaminación entra en tu sangre
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Un periodista de la BBC se sometió a un experimento para visualizar cómo la contaminación del aire entra literalmente en el cuerpo. Después de 10 minutos junto a una avenida congestionada de Londres, sus glóbulos rojos mostraban partículas de carbono adheridas. Los científicos estiman que en cinco litros de sangre podrían circular hasta 80 millones de células transportando contaminación, que luego se aloja en diversos órganos y contribuye a enfermedades cardíacas, demencia y cáncer.

La mayoría de nosotros pensamos que la contaminación del aire simplemente entra por la nariz y los pulmones, y que el cuerpo la filtra y la expulsa. Pero un experimento realizado en Londres revela algo mucho más inquietante: esas partículas invisibles del tráfico no solo quedan atrapadas en los pulmones. También atraviesan las paredes de nuestros pulmones, entran al torrente sanguíneo y viajan por todo el cuerpo.

El corresponsal de salud de la BBC, James Gallagher, fue una de las primeras personas en el mundo en ver esto directamente bajo el microscopio. Se colocó durante diez minutos junto a una avenida de cuatro carriles en el centro de Londres, respirando el aire denso y arenoso que escupen los vehículos. Luego, investigadores de la Universidad Queen Mary tomaron una muestra de su sangre. Lo que encontraron fue desconcertante: sus glóbulos rojos, que normalmente son discos perfectamente rojos, aparecían salpicados de pequeños puntos negros. Esos puntos son fragmentos de carbono y otras sustancias químicas resultantes de la combustión incompleta del combustible, conocidas como PM 2.5 por sus microscópicas dimensiones, menores a 2.5 micrómetros.

La investigadora Norrice Liu, que analizó las muestras de varios voluntarios, explica que "en promedio, uno de cada dos o tres mil glóbulos rojos había contenido un fragmento de contaminación que había sido transportado". Suena insignificante, pero cuando lo traducimos a números reales: en los cinco litros de sangre de un adulto promedio, eso equivale a aproximadamente 80 millones de glóbulos rojos circulando con partículas de contaminación. Liu añade que después de ver esto bajo el microscopio, ella misma cambió su perspectiva: "Cada vez que paso por una calle concurrida, pienso en la cantidad de esto que circula por mi cuerpo... simplemente siento que no quiero estar mucho tiempo en la calle".

Lo más preocupante es a dónde va a parar toda esa suciedad una vez que está en tu sangre. El profesor Jonathan Grigg señala que la contaminación no simplemente se exhala de vuelta: "parte puede ser filtrada por los riñones y expulsada por la orina". Pero lo más probable es que las partículas se desplacen por el revestimiento de los vasos sanguíneos y se alojen en varios órganos. Los científicos han encontrado depósitos de carbono negro incluso en placentas de recién nacidos, lo que sugiere que la contaminación llega a todas partes del cuerpo. Esta es una de las razones por las que la Organización Mundial de la Salud asocia la contaminación del aire con siete millones de muertes al año globalmente, y por qué en Reino Unido se calcula que causa 30.000 muertes anuales.

Los mecanismos de daño son variados y preocupantes. La contaminación causa inflamación en el cuerpo, lo que aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. También activa células cancerosas latentes en los pulmones: aproximadamente uno de cada diez casos de cáncer de pulmón en Reino Unido está causado por contaminación del aire. En bebés aún en el útero, la exposición altera el desarrollo normal del ADN, generando pulmones y corazones más pequeños y problemas en el desarrollo cerebral. En personas adultas mayores, parece acelerar el proceso de demencia al favorecer la acumulación de proteínas tóxicas en el cerebro.

¿Qué se puede hacer? El estudio demostró que una mascarilla FFP2 bien ajustada reduce significativamente la contaminación en sangre, aunque los investigadores advierten que no es una solución para todos, sino principalmente para personas clínicamente vulnerables. Las recomendaciones prácticas incluyen caminar por calles secundarias menos congestionadas y mantener distancia del borde de las carreteras. Los expertos enfatizan que esto es especialmente importante para padres que pasean bebés en carriolas, quienes están mucho más cerca de la altura de los tubos de escape. Sin embargo, la realidad es incómoda: si tu casa está en una calle con mucho tráfico, no siempre puedes simplemente irte a otro lugar. Por eso el profesor Grigg insiste en que el verdadero cambio debe venir de políticas públicas más estrictas sobre emisiones vehiculares y la transición hacia vehículos eléctricos.

Fuente original: BBC Mundo - Economía

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