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Lluvias dejan pérdidas millonarias en vías de tres departamentos y elevan alertas a nivel nacional

Fuente: Portafolio - Economía
Lluvias dejan pérdidas millonarias en vías de tres departamentos y elevan alertas a nivel nacional
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Las intensas precipitaciones que afectan a Cundinamarca, Santander y Valle del Cauca han dejado miles de damnificados, vías colapsadas e infraestructuras críticas interrumpidas. El Ideam reporta aumentos de lluvia del 75,8% y advierte que abril será aún más crítico. Las autoridades han activado planes de contingencia mientras trabajan en la recuperación de corredores estratégicos y servicios básicos.

Colombia atraviesa una de sus peores crisis climáticas en años debido a una temporada de lluvias que no cesa. Tres departamentos sufren los golpes más duros: en Cundinamarca más de 10.000 personas están afectadas, en Santander se declaró calamidad pública en Lebrija, y en Valle del Cauca la emergencia ya ha cobrado 11 vidas. Lo que comenzó como una advertencia meteorológica se ha convertido en un desastre que pone en riesgo tanto el bolsillo de las familias como la capacidad del país para mantener sus conexiones viales y servicios básicos funcionando.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) reportó el miércoles pasado "un aumento en los volúmenes de precipitación con respecto al día anterior, aproximado al 75,8%". Las lluvias se han concentrado en múltiples departamentos, con Antioquia, Cauca, Cundinamarca, Huila, Nariño, Santander y Tolima como los más impactados. El instituto alertó además sobre crecientes súbitas en cuencas hidrográficas y deslizamientos en zonas de suelo saturado, recomendando a las autoridades locales mantener vigilancia permanente sobre los niveles de los ríos.

En Cundinamarca, el municipio de Facatativá representa la mayor criticidad. El gobernador Jorge Emilio Rey confirmó que el desbordamiento del río Botello ha provocado inundaciones sin precedentes en dos décadas, afectando al menos 14 municipios del departamento. El alcalde Luis Carlos Casas explicó que la obstrucción del cauce por material vegetal agravó la situación: "Estamos esperando maquinaria para dragar el buchón que está impidiendo que el agua fluya rápidamente y el nivel pueda bajar". Más de 2.500 familias han quedado damnificadas solo en Facatativá, mientras que en Pacho se perdió casi el 70% de la vía del Río Negro, la única conexión departamental que une varios municipios de la provincia del Gualivá y que es vital para el comercio agrícola de la región.

Santander enfrentó impactos inmediatos en su infraestructura crítica. El aeropuerto internacional Palonegro tuvo que interrumpir operaciones aéreas, y en Lebrija las autoridades declararon calamidad pública tras una noche de lluvias que dejó más de 80 damnificados con aguas que alcanzaron dos metros de altura. El servicio de acueducto fue suspendido, dejando a familias sin agua potable en plena emergencia. En Rionegro colapsó el alcantarillado e inundó el colegio principal, mientras caídas de árboles obligaron al cierre de vías y cortes de energía eléctrica afectaron varios municipios desde la madrugada.

En Valle del Cauca, las lluvias de las últimas semanas han impactado 27 municipios con deslizamientos y avenidas torrenciales. En Pradera, municipio rural especialmente golpeado, aguaceros con granizo destruyeron viviendas y arrasaron cultivos de familias campesinas que dependen de esa producción para su sustento. Los números finales son alarmantes: 11 personas fallecidas y daños severos en infraestructura vial, viviendas y empresas avícolas que afectarán la cadena de alimentos en el país.

Lo más preocupante es que esto apenas comienza. El Ideam advierte que abril será el mes de mayores precipitaciones en Colombia, particularmente en las regiones Andina y Pacífica. Esta proyección significa que las vías dañadas no tendrán tiempo de recuperarse, los servicios de acueducto y electricidad seguirán interrumpiéndose, y más familias perderán viviendas y cosechas. Para el colombiano promedio, esto se traduce en costos más altos en transporte y alimentos, desemplazos temporales en sectores dependientes de la movilidad, y una crisis humanitaria que va a requerir meses de reconstrucción.

Fuente original: Portafolio - Economía

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