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Líbano sumido en el caos: guerra, crisis humanitaria y paralización política mientras Hezbolá enfrenta a Israel

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Líbano sumido en el caos: guerra, crisis humanitaria y paralización política mientras Hezbolá enfrenta a Israel
Imagen: France 24 - Medio Oriente Ver articulo original

Líbano vive una nueva escalada de violencia tras los ataques de Hezbolá a Israel, dejando casi 500 muertos y 700 mil desplazados en una semana. El conflicto revela la debilidad del Estado libanés frente a la milicia chiita y ha llevado al Parlamento a aplazar elecciones legislativas por dos años. La comunidad internacional intenta mediar mientras el país, ya devastado por crisis económicas, enfrenta una catástrofe humanitaria de proporciones impredecibles.

Líbano ha entrado en una nueva espiral de violencia que lo sume nuevamente en la guerra. Apenas una semana de bombardeos israelíes masivos ha bastado para dejar el país en el caos: casi 500 muertos, más de mil heridos y 700 mil personas desplazadas de sus hogares, de acuerdo con reportes de Naciones Unidas. Entre las víctimas hay al menos 83 menores de edad. Las zonas más golpeadas son el sur del país, el valle de la Bekaa y los suburbios de Beirut, territorios donde la milicia chiita Hezbolá mantiene su mayor presencia militar y política. Para ilustrar la magnitud de la crisis, el Gobierno incluso convirtió el estadio Camille Chamoun de Beirut en refugio para civiles desplazados.

La tormenta actual comenzó cuando Hezbolá decidió sumarse a la ofensiva contra Israel tras el asesinato del líder supremo iraní Alí Jamenei. La respuesta de Tel Aviv fue contundente: una campaña de bombardeos aéreos combinada con incursiones terrestres en la frontera sur. El ministro de Defensa israelí declaró que el objetivo es destruir instalaciones militares de la milicia, aunque también afirmó que las evacuaciones masivas representan una oportunidad para "hacer esta zona aún más segura". Hezbolá ha respondido con ataques de cohetes, pero su capacidad de respuesta ha sido asimétrica comparada con el despliegue israelí.

El conflicto externa una crisis política profunda que ya existía en Líbano. El presidente Joseph Aoun ha criticado duramente a Hezbolá, argumentando que los arrastró a una trampa. Según el mandatario, "Creemos que lo ocurrido fue una trampa tendida al Líbano y a las Fuerzas Armadas Libanesas". Aoun advierte que si el Ejército interviene directamente contra Israel, el país podría colapsar institucionalmente, y si no lo hace, quedará expuesto a acusaciones de debilidad. Ha llegado incluso a afirmar que una participación del Estado "convertiría al Líbano en otra Gaza".

El problema de fondo es que Hezbolá opera como un Estado dentro del Estado. La milicia mantiene una estructura armada prácticamente intacta a pesar de los compromisos previos del Gobierno libanés de lograr su desarme. El Ejército carece de capacidad real para imponer el control sobre un grupo que es más poderoso que sus propias Fuerzas Armadas. Esto deja al Líbano en una posición imposible: si no controla a Hezbolá, Israel lo considera responsable; si intenta hacerlo por la fuerza, riesga una guerra civil.

En medio de la crisis humanitaria y militar, el Parlamento libanés ha aprobado extender su mandato durante dos años, aplazando las elecciones legislativas previstas para mayo. La decisión se justificó por la imposibilidad de organizar comicios en tiempos de guerra, pero mantiene congelada cualquier posibilidad de renovación institucional. El primer ministro Nawaf Salam, quien llegó al poder hace poco más de un año tras superar un prolongado bloqueo político, enfrenta ahora el desafío mayúsculo de gestionar simultáneamente la guerra, la emergencia humanitaria y la estabilidad interna.

La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. Desde Bruselas, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, advirtió que "la decisión de Hezbolá de atacar a Israel en apoyo a Irán pone en peligro a toda la región y añade una dimensión letal". La Unión Europea ha comprometido ayuda humanitaria para aproximadamente 130 mil personas afectadas, mientras Francia intenta mediar entre las partes. Kallas también fue clara al señalar que "Israel debe cesar sus operaciones en Líbano. La soberanía e integridad territorial del Líbano deben ser respetadas".

Lo que hace esta crisis particularmente catastrófica es que el Líbano ya estaba debilitado. El sistema sanitario, las infraestructuras básicas y la economía se encuentran en ruinas por años de crisis previa. Ahora, cuando el país necesita recursos para reconstruirse, debe enfrentar una guerra nueva. Unicef advierte que "los niños están siendo asesinados y heridos a un ritmo aterrador, las familias huyen de sus casas por miedo y miles de niños duermen ahora en refugios fríos y hacinados". El pequeño país del Medio Oriente enfrenta el riesgo real de sumirse en un colapso humanitario sin precedentes.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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