Líbano atrapado entre Israel e Irán: ¿cómo un país se convierte en campo de batalla ajeno?

Líbano vuelve a ser escenario de la confrontación indirecta entre Israel e Irán, con Hezbolá como actor clave. La violencia escala en el sur del país mientras más de 700.000 personas han sido desplazadas. Expertos debaten en France 24 quién es responsable de esta guerra que no es suya, en un contexto donde múltiples comunidades libanesas sufren las consecuencias.
Líbano está de nuevo atrapado en el fuego cruzado de una guerra que no es la suya. La pregunta que se hace en estos días no es sencilla: ¿cómo un país ya destrozado por conflictos internos y tensiones sectarias termina siendo el campo de batalla entre dos potencias regionales que luchan de forma indirecta? La respuesta apunta a la creciente influencia de Hezbolá, el grupo chiita respaldado por Irán, que se ha convertido en una de las principales fuerzas militares y políticas dentro del Líbano.
Aunque el Gobierno libanés sostiene que se mantiene neutral, la realidad sobre el terreno es muy diferente. La intervención de Hezbolá ha transformado el territorio libanés en un escenario de enfrentamiento entre potencias regionales. Con cada día que pasa, la violencia se intensifica, especialmente en el sur, y la preocupación internacional crece sobre el riesgo de que esto desencadene una guerra aún más devastadora que arrastraría a toda la región.
Joseph Hage, experto en asuntos de Medio Oriente con experiencia militar en Líbano, califica de "irracional" el comportamiento de Hezbolá y lo compara con la violencia de la Guardia Revolucionaria Iraní, que "mató a miles durante las manifestaciones". Hage sostiene que el grupo chiita "no solo tiene las manos manchadas de sangre de sus adversarios, sino también del pueblo libanés".
Sin embargo, Alberto García Watson, analista internacional y excorresponsal en la región, presenta otra perspectiva. Señala que "la población que lleva décadas siendo asesinada en Líbano no solo son chiitas, sino también sunitas y cristianos". Watson recuerda que el Ejército israelí ha atacado comunidades cristianas en el sur libanés en los últimos meses, destruyendo iglesias y violando repetidamente los altos al fuego sin consecuencias. "No se puede poner a Israel como víctima ni asumir que la responsabilidad de los problemas de Líbano recae únicamente en Hezbolá", afirma.
Para Watson, la raíz del conflicto es más profunda. "Si no fuera por Hezbolá, las calles de Beirut estarían siendo controladas por Israel, que persigue un proyecto expansionista en el Medio Oriente. El problema de soberanía en Líbano no es Hezbolá, sino Israel", concluye el analista.
Mientras expertos debaten sobre responsabilidades, la tragedia humanitaria crece. Más de 700.000 libaneses han sido desplazados, cifra que refleja una crisis humanitaria sin precedentes recientes en el país. El futuro sigue siendo incierto, y la pregunta que todos se hacen es la misma: ¿cuándo terminará esta guerra que Líbano no eligió pelear?
Fuente original: France 24 - Medio Oriente



