Las universidades colombianas se reinventan: estudiantes piden carreras cortas y flexibles

Las universidades enfrentan una caída en matrículas de pregrado entre 3.000 y 7.000 estudiantes entre 2020 y 2024, pero el problema no es solo menos jóvenes: es que quieren formarse diferente. Los estudiantes buscan programas cortos, virtuales y que los conecten rápido al trabajo. Según la rectora de la U Central, la educación virtual creció 11% entre 2023 y 2024, y las instituciones ya están adaptando sus ofertas con microcredenciales y rutas más flexibles.
La educación superior en Colombia enfrenta una transformación sin precedentes. No es solo que haya menos estudiantes entrando a programas de cuatro o cinco años. Lo que realmente está cambiando es qué quieren aprender los jóvenes y cómo lo quieren aprender.
Paula López, rectora de la Universidad Central, explicó a Portafolio que entre 2020 y 2024 cayeron entre 3.000 y 7.000 matrículas en pregrado a nivel nacional. Pero en el mismo período, la educación virtual creció 11%. En Bogotá, el aumento fue aún mayor: superó el 16%. Esto no es casualidad. Refleja un cambio claro: los estudiantes prefieren flexibilidad sobre todo. "Los jóvenes hoy quieren formación mucho más corta, flexible, rápida, que los vincule al mundo laboral de manera más rápida", señaló López.
A esto se suma una realidad demográfica incómoda. Colombia está teniendo menos hijos. En 2024 se registraron menos de quinientos mil nacimientos, y la tasa de natalidad cayó once por ciento respecto al año anterior. En la última década, esta caída acumulada supera el 30%. Para las universidades esto significa una base más pequeña de estudiantes potenciales. Pero ese no es el único reto. Los jóvenes que hay están buscando algo diferente: certificaciones cortas, microcredenciales (fragmentos de formación en habilidades específicas), todo aquello que les permita entrar al mercado laboral sin esperar cinco años a terminar una carrera completa.
La pandemia aceleró este cambio. López señala que la masiva exposición a herramientas virtuales durante el confinamiento normalizó la educación en línea. Muchas personas vieron que funciona. Ahora ven la virtualidad como una opción legítima para estudiar sin renunciar a trabajar o a otros proyectos personales. La disponibilidad de tecnología fue el primer paso; la confianza en ella fue el segundo.
Ante esto, las universidades no tienen opción: deben reinventarse. La Universidad Central ya está en marcha. Desde 2020 implementó un plan de transformación institucional que ahora se consolida. López destaca que están "pensándose una universidad digital", incorporando inteligencia artificial para mejorar procesos académicos y acompañamiento a estudiantes. También están fortaleciendo ofertas de posgrados en tecnologías emergentes y creando rutas curriculares más flexibles con insignias digitales (certificados de competencias específicas).
Pero López advierte que el desafío va más allá de tecnología y currícula. El sistema de educación superior necesita un debate profundo sobre financiamiento y sostenibilidad. La educación superior es, para ella, un motor de movilidad social. Por eso insiste en que el país debe preservar y fortalecer su modelo mixto, donde universidades públicas y privadas aportan a la formación de millones de colombianos. Sin ese soporte, muchos estudiantes simplemente no podrán completar sus estudios, sin importar si son cortos o largos.
Fuente original: Portafolio - Economía