Las seis reuniones secretas que documenta la infiltración de Nocua en la red de "Papá Pitufo"

El mayor Peter Nocua se infiltró en la organización de Diego Marín Buitrago, conocido como "Papá Pitufo", en seis encuentros entre enero y marzo de 2024. La Fiscalía lo utilizó como agente encubierto tras sospechar que el mismo Nocua filtraba información a la red criminal desde adentro de la investigación. Los documentos revelan entregas de dinero que ascendieron a cientos de millones de pesos y detallan una estructura de corrupción que involucraba funcionarios de la POLFA y la DIAN.
La sombra de "Papá Pitufo" vuelve a rondar los titulares. Recientemente salieron a la luz dos reuniones entre el exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia, Jorge Lemus, y un representante legal de Diego Marín Buitrago, el presunto contrabandista detrás del apodo. Paralelamente, la coronel (r) Julie Ruiz, exjefa de Contrainteligencia de la Policía, concedió una entrevista en la que negó tener vínculos con el mayor Peter Nocua, un agente encubierto de la Fiscalía acusado de colaborar con esa misma organización. El exdirector Lemus confirmó que esos encuentros sí ocurrieron: en el primero se le hizo una propuesta económica a cambio de favores, y en el segundo se le exigió que Xavier Vendrell, asesor cercano a Roy Barreras, devolviera 500 millones de pesos que ya habían llegado a sus manos.
Lo que muchos no saben es que la Fiscalía tiene documentado todo. En los expedientes contra Marín Buitrago quedan registradas seis reuniones en las que Nocua operó como agente infiltrado bajo la dirección de la fiscal Paola Londoño. La decisión de convertirlo en informante encubierto surgió de un problema incómodo: los funcionarios sospechaban que el mismo Nocua estaba filtrando información privilegiada del proceso investigativo hacia la organización de Pitufo. Esas sospechas se confirmaron parcialmente el 22 de octubre de 2023, cuando el propio Nocua denunció públicamente la red de contrabando que lideraba Marín. La investigación estaba estancada bajo la coordinación del fiscal Andrés Marín, quien después fue denunciado por el mismo Nocua ante la Comisión de Disciplina Judicial en Bogotá. Para desenredar el nudo, la Fiscalía tomó la decisión de meterlo de lleno adentro: como agente secreto.
Según relata Nocua en sus declaraciones, él se enteró de la existencia de la organización cuando fungía como jefe encargado de la División de Control Operativo de Cartagena en la Policía Fiscal y Aduanera (POLFA) entre septiembre y octubre de 2023. El mayor Mario Sarmiento, secretario privado de la POLFA en ese momento, lo contactó para ofrecerle ese cargo pero con una condición: debía pagar quince millones de pesos "para los gastos del jefe", en referencia al coronel Heinar Giovanny Puentes Aguilar, director de esa institución. El intendente Álvaro Galvis Acevedo le entregó veinte millones de pesos para cubrir esa suma y Nocua se quedó con cinco. Poco después, el mismo Sarmiento lo presentó en Bogotá con Diego Marín, quien le dio cinco millones adicionales y un teléfono iPhone para comunicarse por Cellcrypt, una aplicación de mensajería cifrada, con el objetivo de coordinarse en supuestas actividades de contrabando.
La estructura criminal que Nocua describes era sofisticada. Funcionarios de la POLFA y la DIAN trabajaban en conjunto con contrabandistas de menor calibre como Francisco, alias Pacho o Millos, y alguien conocido como Alex. Según los reportes, Álvaro Galvis manejaba una nómina paralela con pagos mensuales: tres millones quinientos mil pesos para patrulleros y cinco millones de pesos para suboficiales, a cambio de permitir el ingreso de mercancía sin control ni impuestos. Existía además un intermediario llamado "Pupilo" que canalizaba dinero, negociaciones e información evitando que los líderes fueran directamente identificados.
El primero de los seis encuentros ocurrió el 8 de enero de 2024 en un bar de Centro Mayor en Bogotá. Allí José Heli Álzate Moncayo, alias Alejo, quien hoy está capturado, se quejó con Nocua de que Pacho estaba siendo lento en sus funciones y no enviaba información completa para los negocios ilícitos. Como "detalle", le entregó cinco millones de pesos en efectivo. Tres días después, el 11 de enero, Nocua asistió a un apartamento en el Conjunto Alcaparro de Sausalito en Bogotá donde se reunió con Juan Francisco Solano Barrero, el tal "Pacho" o "Millos", también capturado. En esa ocasión le entregaron 200 millones de pesos en billetes de cien mil, dinero que provenía del despacho de dos contenedores con presunto contrabando de cigarrillos y sobornos acumulados en Cartagena.
El 22 de febrero de 2024 vino otro encuentro en el centro comercial Salitre Plaza. Pacho aprovechó para enseñarle a Nocua cómo funcionaba la operación criminal, porque sabía que lo iban a trasladar a la División de la POLFA en Cali. Mencionar que sus colaboradores, a quienes llama "hijos", operaban en el Puerto de Buenaventura y que era estratégico mantener control sobre ese punto para meter mercancía. Ese mismo día hubo un cuarto encuentro en Hayuelos con Alexander Galeano, quien lo llevó a un apartamento bogotano. Allí Galeano le pidió que no contara nada al director de la POLFA y salió con una caja que contenía 300 millones de pesos destinados a alguien llamado Malagón.
El 27 de febrero ocurrió el quinto encuentro nuevamente en Hayuelos, donde Galeano llegó acompañado de Ricardo Orozco Baeza, conocido como "El Bendecido", señalado como la mano derecha de Marín y que actualmente permanece en libertad tras haber estado detenido. Durante la conversación en un vehículo Renault Stepway, Orozco se presentó como el encargado de explicar cómo funcionaban las operaciones en Cali, jactándose de su experiencia en contrabando en Buenaventura. Mencionó además que tenía un contacto en la División de Control Operativo de Cali, un exfuncionario de la POLFA apodado "el pupilo", quien coordinaba las actividades en esa ciudad. Por asistir a esa reunión, Orozco le entregó a Nocua cinco millones de pesos.
El sexto y último encuentro documentado se realizó el 5 de marzo de 2024 en el Hotel Imperial de Cali. Galeano, un subintendente de apellido Ospina y Ricardo Orozco volvieron a encontrarse con Nocua. "Previa coordinación de Alexander Galeano, el subintendente Ospina (de la División de Control Operativo - POLFA Cali) entregó al agente un celular iPhone 11 Black con la aplicación de mensajería cifrada Cellcrypt instalada, indicando que era un encargo de 'Ricardo'". Después Orozco llegó al sexto piso del hotel y le comentó a Nocua
Fuente original: El Colombiano - Colombia