Las remesas crecen poco, pero el peso colombiano les quita fuerza a las familias

Colombia recibió 80 millones de dólares más en remesas en los primeros dos meses de 2026 comparado con 2025, pero el crecimiento apenas alcanzó 3,9%, muy por debajo del 10,5% de 2025. El problema real para las familias colombianas no es solo que llega menos dinero en dólares, sino que el peso se ha apreciado casi 10% en lo que va del año, lo que significa que cada dólar recibido se convierte en menos pesos colombianos y reduce el poder de compra de los hogares que dependen de estos ingresos.
Los trabajadores colombianos en el exterior siguen mandando dinero a casa, pero a un ritmo cada vez más lento. En los primeros dos meses de 2026 el país recibió 2.121 millones de dólares en remesas, apenas 80 millones más que en el mismo período del año anterior. Esto representa un crecimiento del 3,9%, una cifra que contrasta fuertemente con el 10,5% de crecimiento que se registró durante todo 2025, cuando Colombia alcanzó un récord histórico de 13.098 millones de dólares.
La desaceleración refleja una realidad económica más compleja. Estados Unidos y España, que son los principales orígenes de las remesas hacia Colombia, están enfrentando un debilitamiento en sus mercados laborales. Según Daniel Velandia, jefe de investigaciones económicas de Credicorp Capital, "se venían observando altos crecimientos en la llegada de remesas a Colombia, en línea con los buenos resultados económicos de Estados Unidos y España, que es de donde proviene la mayor parte de esos recursos y en la medida que estas se desaceleran se espera que estas remesas se desaceleren y los mercados laborales se debiliten".
Pero hay un problema adicional que afecta directamente el bolsillo de las familias colombianas: el peso se ha apreciado (subido de valor) frente al dólar. En 2025 el dólar se cotizaba en promedio a 4.100 pesos, pero en 2026 está cerca de 3.600 a 3.700 pesos. Esto significa una caída acumulada de 10%. En otras palabras, aunque los migrantes envíen la misma cantidad de dólares, cada uno de esos dólares ahora compra menos pesos. "Hoy reciben menos pesos y eso es menor capacidad de compra lo que es un impacto para el consumo de los hogares", explicó Velandia.
Jairo Eduardo Ramírez, gerente general de Fincomercio, coincide en el diagnóstico y añade que "la apreciación del peso colombiano ha hecho que, por cada dólar enviado, los hogares reciban menos pesos, lo que reduce su capacidad de consumo. Esto implica que, aunque el flujo en dólares se mantenga o incluso crezca ligeramente, su impacto en la economía local es menor".
A pesar de esta desaceleración, Ramírez prefiere verlo como una estabilización más que como una crisis. Señala que después del crecimiento extraordinario de 2025, era normal que el ritmo se moderara. "Estamos viendo una desaceleración en las economías donde residen los migrantes, lo que reduce su capacidad de envío, y una normalización del flujo después de picos atípicos registrados el año pasado. En ese sentido, más que una señal de debilidad estructural, lo que observamos es una estabilización del crecimiento en un nivel alto".
Las remesas siguen siendo vitales para la economía colombiana, tanto para el presupuesto de millones de familias como para los equilibrios macroeconómicos del país. Ayudan a financiar el déficit en cuenta corriente y aportan estabilidad al mercado cambiario. Sin embargo, el panorama para el resto de 2026 dependerá de cómo evolucione el empleo en Estados Unidos y Europa, y de cómo se comporte la tasa de cambio en los próximos meses.
Fuente original: Portafolio - Economía