Las encuestas no vieron venir el despunte de Abelardo en los últimos días de campaña

Las encuestas acertaron en identificar a Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda como los finalistas de la segunda vuelta, pero fallaron en medir la magnitud del crecimiento de Abelardo en las últimas semanas. Firmas como Invamer y Guarumo lo ubicaban hasta 16 puntos por debajo de su desempeño real. Paloma Valencia fue la gran sorpresa negativa, obteniendo apenas la mitad de lo que proyectaban las mediciones. AtlasIntel fue la más cercana a la realidad, aunque tampoco logró prever el resultado final.
Las encuestas no erraron del todo, pero cometieron fallas que marcaron la diferencia en la primera vuelta presidencial colombiana. Acertaron al proyectar que Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda serían quienes disputarían la segunda ronda electoral. El problema fue otro: no midieron bien qué tan fuerte llegaría Abelardo al día de las votaciones ni vieron venir la debacle de Paloma Valencia.
Los números finales contaron una historia distinta a la que las encuestas pintaban días antes. Abelardo ganó con el 43,73 por ciento de los votos, dejando a Cepeda con el 40,91 por ciento. Valencia quedó fuera de la contienda con apenas el 6,92 por ciento. Comparados con las últimas mediciones, esos resultados revelan un movimiento electoral de última hora que ninguna de las principales firmas de encuestas logró captar completamente.
La encuesta de Invamer, difundida por Noticias Caracol, mostraba un panorama muy diferente. Ubicaba a Cepeda cómodamente en el primer lugar con el 44,6 por ciento, mientras que Abelardo aparecía segundo con el 31,6 por ciento, una brecha de 13 puntos. Lo que pasó en las urnas fue lo contrario: Abelardo no solo pasó a Cepeda, sino que lo aventajó por casi tres puntos. El candidato terminó unos 12 puntos porcentuales por encima de lo que Invamer había calculado. Guarumo cometió errores aún más significativos, ubicando a Abelardo con el 27,5 por ciento cuando terminaría con casi el 44. Fue un desajuste de más de 16 puntos.
Entre las principales encuestas, AtlasIntel, la firma brasileña contratada por Revista Semana, fue la que más se acercó a la realidad. Su medición mostraba a Cepeda con el 37,7 por ciento y a Abelardo con el 36,3 por ciento, apenas 1,4 puntos de diferencia. Fue la única que logró intuir que la competencia estaba mucho más cerrada de lo que otras firmas indicaban. Aun así, también erró. Abelardo terminó siete puntos por encima de lo que AtlasIntel le asignaba. Sin embargo, la firma sí identificó con precisión las tendencias regionales: señaló que el Pacífico seguía siendo bastión del petrismo, que Bogotá favorecía a Cepeda, mientras que el Caribe, la Amazonía y la Orinoquía preferían a Abelardo.
La caída de Paloma Valencia fue quizás el fracaso más notorio de todas las encuestas. Ninguna se acercó a su verdadero desempeño. Invamer la ubicaba en el 14 por ciento, AtlasIntel en el 13,9 por ciento y Guarumo en el 21,7 por ciento. Ella obtuvo apenas el 6,92 por ciento. En varios casos, las encuestadoras le asignaron el doble o más del doble de lo que realmente votó por ella.
Lo que pasó refleja una realidad que los analistas políticos conocen bien: las encuestas son una fotografía de un momento específico, no una predicción de futuro. Cuando una campaña entra en fase de aceleración, cuando los votantes cambian de parecer en los últimos días o cuando la movilización electoral de un candidato se intensifica, esa fotografía puede quedar obsoleta rápidamente. Así ocurrió en esta ocasión. Abelardo creció de manera sostenida en las últimas semanas de campaña, movimiento que las mediciones no lograron captar en su magnitud. Sergio Fajardo fue otro ejemplo: en sus últimos cuatro días de campaña tuvo un crecimiento significativo y alcanzó un millón de votos que ninguna encuesta había pronosticado.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

