Las empresas colombianas invierten en reentrenar trabajadores para enfrentar la revolución tecnológica

Las compañías del país están cambiando de estrategia: en lugar de solo contratar nuevo personal, prefieren capacitar a los trabajadores actuales en habilidades tecnológicas y digitales. Bogotá y Cundinamarca lideran esta tendencia. El programa Propulsor de Compensar ha entrenado a más de 100 mil personas en los últimos años, con énfasis en inteligencia artificial, análisis de datos y logística. Para el bolsillo del trabajador medio, esto significa que mantener el empleo dependerá cada vez menos de estudios antiguos y más de estar dispuesto a aprender constantemente.
Si trabaja en una empresa grande en Bogotá, probablemente ha notado algo: su jefe ya no lo amenaza con reemplazarlo por una máquina. Ahora le ofrece un curso de inteligencia artificial. Esta no es casualidad. Las empresas colombianas finalmente entendieron que en tiempos de cambio tecnológico acelerado, reentrenar a quien ya trabaja con usted es más barato y efectivo que contratar gente nueva. Y esa lógica empresarial tiene impacto directo en su empleo y en su futuro dentro de cualquier compañía.
María Isabel Carrascal, quien dirige educación y empleo en Compensar, explica que "el fortalecimiento de habilidades dejó de ser un componente complementario del bienestar corporativo para convertirse en un elemento estratégico, enfocado en mejorar la toma de decisiones, acelerar la adopción tecnológica y promover un crecimiento organizacional sostenible". En criollo: las empresas entienden que si no capacitan a sus trabajadores en tecnología nueva, se quedan atrás frente a la competencia. No es generosidad. Es supervivencia empresarial.
El programa Propulsor, una iniciativa de Compensar que conecta formación empresarial con necesidades reales del mercado, ha movido números considerables. Desde su creación benefició a 6.712 empresas con 108.216 participantes en capacitaciones. Solo en 2025 entrenaron a más de tres mil organizaciones, y la meta para 2026 es superar las 4.500 empresas. Estos números reflejan que no se trata de una moda pasajera, sino de una transformación estructural en cómo funciona el mundo empresarial colombiano.
Lo interesante es qué están enseñando. Las compañías no están pidiendo cursos de relaciones públicas o comunicación empresarial. Quieren analítica de datos, inteligencia artificial aplicada, ciberseguridad, logística y gerencia de proyectos. Es decir, conocimientos que conectan directamente con máquinas, algoritmos y automatización. El dato que Carrascal menciona resume el fenómeno: el 37% de las compañías están reentrenando trabajadores entre los 29 y 48 años. No solo contratan jóvenes. Reconocen que el talento con experiencia puede aprender nuevas herramientas.
Un caso concreto ilustra cómo funciona en la práctica. Falabella Colombia entrenó a 624 colaboradores a través de una ruta integral con tres niveles: operativo para ejecutores, táctico para mandos medios y estratégico para directivos. De esos 624, 591 fueron operarios que necesitaban entender procesos digitales nuevos, mientras que 33 líderes recibieron formación en decisiones basadas en datos. El resultado, según Compensar, fue acelerar capacidades digitales y fortalecer decisiones en la compañía.
Bogotá y Cundinamarca concentran la mayor parte de esta actividad, simplemente porque ahí está la mayoría de las empresas grandes del país. Pero el modelo está expandiéndose con alianzas con universidades como la Sergio Arboleda, Piloto de Colombia, Externado e INALDE. La idea es que no sea una capacitación desconectada de la realidad, sino que universidades y empresas trabajen juntas para identificar qué necesitan realmente aprender los empleados.
Para el trabajador promedio, esto significa algo: su empleador espera que se mantenga actualizado. Las personas que rehúyan a aprender nuevas herramientas tecnológicas corren el riesgo de quedarse atrás. Pero también abre una puerta: si su empresa invierte en reentrenarlo, significa que ve futuro en usted. La competitividad, dicen desde Compensar, depende cada vez menos de expansión física y más de calidad del capital humano. En otras palabras: su valor en el mercado laboral dependerá menos de dónde estudió hace diez años y más de qué está dispuesto a aprender hoy.
Fuente original: Portafolio - Economía
