La toxina mortal de una rana ecuatoriana: la sustancia con la que acusan a Rusia de envenenar a Navalny

Cinco países europeos responsabilizaron al gobierno ruso por la muerte del opositor Alexéi Navalny usando epibatidina, una toxina extremadamente rara extraída de la piel de una rana dardo que habita en Ecuador y Colombia. La sustancia es 200 veces más potente que la morfina y causa muerte por asfixia al sobreestimular los nervios. Rusia negó las acusaciones tachándolas de "engaño propagandístico".
Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos presentaron este sábado acusaciones coordinadas contra Rusia, señalando que el gobierno ruso envenenó al destacado político opositor Alexéi Navalny usando una sustancia tan extraña como letal: la epibatidina. Según los países europeos, los análisis de muestras halladas en el cuerpo de Navalny "confirmaron de forma concluyente la presencia de epibatidina", tras su muerte el 16 de febrero de 2024 en una cárcel siberiana. El Kremlin rechazó categóricamente las acusaciones.
La epibatidina es una toxina que existe únicamente en la piel de la rana dardo ecuatoriana, un anfibio que vive en ciertas zonas de Ecuador y Colombia. Lo notable es que este animal no habita de forma natural en territorio ruso, lo que refuerza la teoría del envenenamiento deliberado según los países acusadores. La experta en toxicología Jill Johnson explicó que se trata de "una neurotoxina natural aislada de la piel de la rana dardo" y destacó que "es 200 veces más potente que la morfina". Para entender la dimensión: la morfina es el analgésico más fuerte que existe, así que esta sustancia es incomparablemente más peligrosa.
El funcionamiento de esta toxina en el cuerpo es brutal. Johnson detalló que "este potente compuesto químico actúa sobre los receptores nicotínicos del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y del sistema nervioso periférico". Cuando sobreestimula esos receptores nerviosos, la toxina causa espasmos musculares, parálisis, convulsiones, ritmo cardíaco lentificado e insuficiencia respiratoria. El profesor Alastair Hay, de la Universidad de Leeds, fue directo al punto: "Se bloquea la respiración y cualquier persona envenenada muere por asfixia".
Lo que hace aún más extraordinaria esta acusación es la rareza extrema de la sustancia. Johnson explicó que "la epibatidina es extremadamente rara. Se encuentra solo en una especie de rana silvestre, en una región geográfica determinada y en cantidades mínimas. Las ranas la producen absorbiendo alcaloides de su dieta y acumulándola en su piel". Obtenerla requeriría capturar una rana salvaje del lugar exacto, en el momento preciso cuando ha consumido los alimentos correctos. Johnson lo resumió así: "encontrar una rana salvaje en el lugar adecuado, comiendo exactamente el alimento necesario para producir los alcaloides adecuados, es casi imposible". Las ranas criadas en cautiverio ni siquiera contienen la toxina.
Según Hay, "la presencia de la toxina en la sangre de una persona sugiere una administración deliberada". Incluso investigadores han estudiado cómo ciertos fármacos podrían incrementar la toxicidad de la epibatidina. Johnson subrayó la rareza del método: "Este es un método de envenenamiento humano increíblemente raro. Los únicos casos de envenenamiento por epibatidina que conozco fueron de laboratorio y no fueron mortales".
El gobierno ruso desestimó completamente las acusaciones, calificándolas de "un engaño propagandístico occidental" según la agencia estatal TASS. La embajada rusa en Londres fue más desdeñosa aún, preguntando con ironía: "¿Hay que preguntarse qué clase de persona se creería esta tontería sobre una rana?". Los países europeos, sin embargo, argumentaron que "dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es muy probable que el envenenamiento fuera la causa de su muerte", y añadieron que "Navalny falleció en prisión, lo que significa que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle este veneno".
Navalny, de 47 años, era el líder opositor más visible de Vladimir Putin y había permanecido tres años en la colonia penal del Círculo Polar Ártico bajo cargos que sus defensores consideran políticos. Su muerte en prisión reabrió el debate sobre seguridad de los reclusos. Anteriormente, en 2020, Navalny ya había sido envenenado con Novichok, un agente nervioso, del cual se recuperó tras recibir tratamiento en Alemania. Su esposa, Yulia Navalnaya, ha insistido repetidamente que su marido fue asesinado mientras cumplía condena, afirmación que ahora respaldan las investigaciones de cinco naciones europeas.
Fuente original: BBC Mundo - Economía