La sequía golpea el café colombiano: producción se desploma 29% en marzo

Colombia producción de café cayó casi una tercera parte en marzo, alcanzando solo 754 mil sacos debido a problemas climáticos. En el último año se exportaron 12,1 millones de sacos, un 6% menos que el año anterior. El país ha tenido que importar café para suplir la demanda interna que se mantiene estable, evidenciando un desequilibrio crítico entre lo que produce y lo que necesita vender.
El café colombiano está en apuros. En marzo de este año, la producción se desplomó 29% hasta ubicarse en apenas 754 mil sacos, según alertó la Federación Nacional de Cafeteros. El culpable principal es el clima: sequías, lluvias irregulares y variabilidad en las condiciones están trastornando los ciclos naturales del cultivo y reduciendo drásticamente lo que los cafetales logran producir.
Para entender el alcance del problema, piénselo así: en el último año (entre abril de 2025 y marzo de 2026), Colombia produjo 12,413 millones de sacos de 60 kilogramos. Suena grande, pero representa una caída clara frente al período anterior. Esa menor disponibilidad de grano se traduce directamente en menos café para vender al exterior, que es donde está la plata. Las exportaciones llegaron a 12,109 millones de sacos, lo que significa un 6% menos que hace un año. Menos exportaciones equivale a menos dólares entrando al país por concepto de ventas internacionales.
Lo preocupante es que mientras la producción cae, la demanda interna se mantiene estable en 2,288 millones de sacos. El consumo de los colombianos no baja, pero el café disponible sí. Ante este desequilibrio, el país ha tenido que importar 1,332 millones de sacos de café para complementar la oferta y garantizar el abastecimiento del mercado interno. En otras palabras: Colombia tuvo que comprar café afuera para seguir atendiendo a sus propios consumidores.
La Federación señaló que "el comportamiento reciente de la producción cafetera refleja el impacto de las condiciones climáticas sobre la disponibilidad del grano". El gerente general de la entidad, Germán Bahamón, advirtió que estas condiciones están afectando la disponibilidad y plantean retos para la estabilidad del sector.
Para enfrentar la crisis, la Federación propone acelerar estrategias de mejora productiva. Entre ellas figuran programas de fertilización y renovación de cafetales que busquen fortalecer las plantas y hacer el sector más resistente a las variaciones climáticas. También continúa trabajando con Cenicafé, su brazo investigativo, para desarrollar variedades más adaptadas a climas extremos. El objetivo es claro: "se requiere seguir fortaleciendo la productividad del parque cafetero para estabilizar la oferta en los próximos meses".
El sector enfrenta una carrera contra el tiempo. Si el clima no mejora y la producción sigue cayendo, Colombia podría perder posiciones en el mercado internacional del café, además de ver reducidos los ingresos que este cultivo genera para miles de familias campesinas. El desafío no es solo producir más, sino hacerlo en un entorno cada vez más hostil e impredecible.
Fuente original: Portafolio - Economía