La sequía de California abre nuevas zonas para buscar oro: la desesperación económica genera una nueva fiebre
La peor sequía de la historia de California ha dejado expuestos ríos y márgenes que estaban bajo agua, atrayendo a cientos de personas que buscan oro como pasatiempo o ingreso extra. Aunque no se parece a la fiebre del oro del siglo XIX, el precio actual del metal y la crisis económica han motivado a californianos a intentar suerte durante los fines de semana. Los expertos advierten que la sequía continuará en los próximos meses.
La sequía que azota a California es tan severa que las autoridades ya han declarado estado de emergencia e impuesto restricciones al consumo de agua. Pero mientras la mayoría de los residentes se preocupa por la falta de lluvia, algunos han visto en la crisis una oportunidad inesperada: buscar oro en ríos que ahora están a la vista.
Cuando el agua desaparece, los ríos se estrecha y dejan al descubierto áreas que permanecieron sumergidas durante décadas. Esto ha generado un aumento notable en el número de personas que se acercan a los márgenes de los ríos californianos con picos y batea en mano. Jim Jeffrey, quien vende herramientas para buscar oro en Temécula, ha notado el cambio. Organiza expediciones mensuales al río San Gabriel, a unos 40 kilómetros de Los Ángeles, donde participan alrededor de veinte personas. "El nivel de agua en río ha bajado y cuando esto sucede el cauce se estrecha, lo que permite que se pueda escarbar en áreas que antes no eran accesibles", explica Jeffrey.
Para muchos, se trata simplemente de pasar tiempo al aire libre. Pero para otros, como Jeff Paraglia, que desde hace siete años sale con su familia los fines de semana a buscar oro en diferentes puntos de California, es también una forma de ganar dinero extra. Con la onza de oro rondando los 1.200 dólares, los ahorros pueden ser significativos si se tiene suerte. "Lo que queremos es estar al aire libre y si hay suerte encontrar algo de oro. Guardamos el oro y lo utilizamos como un ingreso adicional cuando lo necesitamos", cuenta Paraglia.
Este fenómeno no es completamente nuevo. La crisis económica de 2008 ya había motivado a muchos californianos a intentar esta búsqueda. Pero nada se parece a la fiebre del oro histórica del siglo XIX, cuando cientos de miles de personas llegaron a California soñando con enriquecerse. Hoy es más modesto: una actividad de fin de semana, un ingreso complementario, una esperanza mientras la sequía continúa.
Lo preocupante es que los expertos no ven mejora en el corto plazo. La falta de precipitaciones seguirá golpeando a California en los próximos meses, lo que mantará a estos nuevos buscadores de oro en su búsqueda de esas pepitas doradas que prometen aliviar, aunque sea temporalmente, la presión económica.
Fuente original: BBC Mundo - Economía
