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La salud en Colombia: el reto urgente que De la Espriella deberá desactivar desde día uno

Fuente: El Colombiano - Colombia
La salud en Colombia: el reto urgente que De la Espriella deberá desactivar desde día uno
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El sistema de salud colombiano llega a manos del nuevo gobierno en crisis profunda, con medicamentos sin entregar, cirugías pendientes y deudas acumuladas. Según Gustavo Campillo, vocero de Pacientes Colombia, la prioridad debe ser reconstruir la confianza con usuarios y trabajadores del sector. El experto advierte que la ideologización fue el error del gobierno anterior y pide abordar la reforma desde lo técnico, no desde lo político.

Cuando Abelardo de la Espriella asuma la presidencia, encontrará un sistema de salud que pide auxilio. Las cicatrices del gobierno anterior son profundas: medicamentos sin distribuir, cirugías aplazadas indefinidamente y una montaña de deudas que ahoga a prestadores y aseguradoras. Para entender qué espera por delante, EL COLOMBIANO habló con Gustavo Campillo, presidente de la Fundación Red de Apoyo Social de Antioquia (Rasa) y vocero de Pacientes Colombia, quien ofrece un diagnóstico claro sobre los primeros pasos que debe dar el nuevo gobierno.

El punto de partida, según Campillo, es elemental pero crucial: construir confianza. "Lo que necesitamos es la construcción de confianza. Inicialmente, con dos de los actores más fundamentales del sistema: los pacientes —los usuarios del sistema— y el talento humano. Son las dos víctimas visibles y dolientes de la situación actual". Para lograrlo, dice, hay que desatascar el sistema de inmediato: entregar los medicamentos pendientes, agilizar las citas quirúrgicas y procedimientos aplazados. Esto exigirá recursos financieros enormes, pero es el primer paso para que el sector vuelva a funcionar. Luego vendrá la mesa de negociaciones con prestadores, aseguradoras y los actores que manejan la tecnología del sistema, donde el objetivo será sanear las deudas acumuladas y crear mecanismos para que todos puedan recuperarse.

El dilema, claro, es que la salud no competirá sola por recursos. Seguridad, educación e infraestructura también gritan pidiendo atención. Campillo es realista al respecto: no hay forma de elegir una sola prioridad. Lo que toca es distribuir inteligentemente. "Sin salud no hay economía, no hay productividad y no hay nada", dice, pero reconoce que el Estado está en condición crítica en varios frentes simultáneamente. Aquí es donde cobra importancia la propuesta del vicepresidente electo José Manuel Restrepo sobre reestructurar la deuda externa, lo que permitiría liberar recursos para estas soluciones en lugar de seguir pagando intereses.

El error más grande del gobierno anterior, a juicio de Campillo, fue la ideologización de la salud. "Fue la ideologización de un sistema de salud y creo que ese es el gran problema que tuvimos". Aunque el sector ha tenido dificultades en todo el mundo por factores complejos (demografía, geografía, limitaciones financieras, presión tecnológica), Colombia los venía manejando con cierta lógica hasta que la judicialización de la salud y la promesa de derechos infinitos con recursos finitos le quitaron el piso. La lección es que el próximo gobierno debe abordar esto desde lo técnico, lo científico y lo económico, no desde la trinchera ideológica.

Cuando se habla de cómo gastar los recursos en un plan de choque inicial, Campillo da un consejo contundente: hay que arrancar como si la crisis no hubiera pasado, sin gastar energía en saldar deudas de una década. "El planteamiento es que tenemos que arrancar como si no hubiera pasado la crisis". Esto significa financiar simultáneamente el funcionamiento actual del sistema mientras se crean mecanismos para pagar gradualmente lo adeudado. Pero también significa revisar cómo se gasta cada peso, cuestionando, por ejemplo, por qué la salud carga con costos que deberían asumir otros sectores.

Para evitar caer de nuevo en la trampa ideológica, Campillo insiste en que el nuevo gobierno necesita técnicos que conozcan a fondo la situación actual, sin obsesionarse con echarle la culpa al pasado. "No puede perder el tiempo diciendo lo que encontraron de malo tras el gobierno Petro". Lo que importa es que el sistema vuelva a generar confianza en usuarios, trabajadores y actores del sector.

Finalmente, Campillo propone un blindaje contra futuras ideologizaciones: depurar el marco normativo. Colombia tiene leyes sobre leyes, muchas contradictorias, cada una enfocada en una patología específica. Lo que falta es entender que el sistema es uno solo, que funciona mejor cuando opera desde criterios técnicos únicos. "Tenemos ley para el cáncer del dedo chiquito y para el dedo medio, pero es que el sistema es uno solo", resume. Es un llamado a simplificar y a blindar la salud de futuros gobiernos, sea cual sea su orientación política.

Fuente original: El Colombiano - Colombia

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