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La primera marcha del Orgullo en Colombia: cuando 32 personas se atrevieron a marchar en 1983

Fuente: KienyKe - Portada

Antes de 1980, la homosexualidad era delito en Colombia. Tras la reforma al Código Penal ese año, el movimiento LGBTIQ+ comenzó a organizarse. El 28 de junio de 1983, apenas 32 personas salieron a las calles de Bogotá en la primera marcha del Orgullo, acompañadas por cerca de cien policías. Esa movilización inicial, aunque pequeña y riesgosa, sentó las bases para lo que hoy son manifestaciones masivas que reivindican derechos y memoria de quienes fueron perseguidos.

El Orgullo LGBTIQ+ que conocemos hoy no comenzó como fiesta sino como acto de resistencia. Su raíz está en los disturbios de Stonewall del 28 de junio de 1969 en Nueva York, cuando personas homosexuales, lesbianas, trans y de otras identidades diversas se enfrentaron a una redada policial en el bar Stonewall Inn. Esa fecha se convirtió en símbolo mundial de lucha por derechos, y Colombia también escribió su propia historia en esa batalla.

Durante buena parte del siglo XX, ser homosexual en el país era vivir en las sombras. Antes de 1980, la orientación sexual podía ser castigada penalmente, obligando a muchas personas a esconder quiénes eran. El Código Penal de 1980 marcó un punto de quiebre: la homosexualidad dejó de ser delito. No eliminó la discriminación de un plumazo, pero abrió una grieta por donde el movimiento LGBTIQ+ podría empezar a organizarse sin estar directamente criminalizados.

Fue en este contexto donde emergieron activistas como León Zuleta y Manuel Velandia, creadores del Movimiento de Liberación Homosexual, quienes decidieron que era hora de salir a la calle. El 28 de junio de 1983, aunque algunas fuentes mencionan 1982, sucedió lo impensable para la época: un grupo de apenas 32 personas marchó por Bogotá. Partieron desde la antigua Plaza de Toros La Santamaría y llegaron hasta la Plazoleta de Las Nieves. Nada que ver con las marchas masivas de hoy. Lo que hoy vemos con miles de personas marchando fue entonces un puñado de gente caminando entre el miedo y la vigilancia: alrededor de cien policías acompañaron esa primera marcha.

Esa acción de valentía tuvo un costo. Menos de dos meses después, León Zuleta fue asesinado con arma blanca en su apartamento en Medellín, en agosto de 1993. Su caso nunca fue investigado y quedó en la impunidad, relacionado por muchos con la violencia por prejuicio que entonces acechaba a quienes defendían la diversidad sexual.

Hoy, el 28 de junio en Colombia no es solo música y colores. Es memoria de quienes fueron perseguidos, es reconocimiento de que hace apenas poco la gente no podía amar libremente sin riesgo. Colombia ha avanzado: la Constitución de 1991 y decisiones de la Corte Constitucional han permitido matrimonio igualitario desde 2016, familias diversas y adopción. Pero las organizaciones sociales advierten que el papel no garantiza la realidad: las personas LGBTIQ+, especialmente las personas trans, siguen enfrentando discriminación y violencia.

Cada marcha del Orgullo es, entonces, una celebración que no olvida. Es el grito de quienes luchan por vivir con dignidad y sin miedo, y es también la memoria viva de esas 32 personas que alguna vez se atrevieron a caminar.

Fuente original: KienyKe - Portada

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