La polémica de los 'therians' llega a Colombia: fue falsa la convocatoria en Rionegro

Un cartel en redes sociales anunció la primera reunión de 'therians' en Colombia para el 17 de febrero en Rionegro, pero resultó ser falso. Los therians son personas que se identifican con animales y caminan en cuatro patas imitando mamíferos. El fenómeno, que comenzó en comunidades digitales desde los años 90, ha generado polémica por su visibilidad creciente en plataformas como TikTok.
Rionegro se convirtió en el centro de atención hace poco cuando circuló en redes sociales un cartel anunciando la primera convocatoria nacional de 'therians' en Colombia. El evento estaba programado para el martes 17 de febrero frente al centro comercial San Nicolás, pero cuando llegó la hora acordada, nadie se presentó. La Alcaldía del municipio confirmó que todo había sido un engaño.
Aunque la cita en Rionegro resultó falsa, la curiosidad alrededor de este movimiento sigue creciendo. Cali también anda en conversación por una supuesta reunión de therians programada para el sábado 21 de febrero en el parque Versalles. Un colorido afiche circuló mostrando figuras con rostros de perros y felinos comiendo nachos y pizza en lo que parecía un picnic. Sin embargo, nadie ha asumido públicamente la organización de estos encuentros.
Los therians no son nada nuevo, aunque ahora estén en boca de todos. Desde la década de 1990 existen comunidades digitales donde algunas personas se identifican o perciben como animales. La visibilidad explotó este año en plataformas como TikTok, con jóvenes que recreaban conductas de lobos, zorras o felinos, caminando en cuatro patas y utilizando máscaras y colas. El término proviene de la palabra 'therianthropy', que viene de raíces griegas combinando las ideas de bestia y ser humano.
En la práctica, una de las manifestaciones más visibles son los 'quadrobics', que consisten en correr, saltar o desplazarse apoyando manos y pies para imitar movimientos de animales. Quienes participan usan máscaras, colas y accesorios que simulan garras, argumentando que no son disfraces sino parte de su identidad. Estos encuentros se organizan a través de redes sociales y han ganado visibilidad en distintos países.
El fenómeno mantiene divididas las opiniones. Algunos lo defienden como una forma legítima de autoexpresión pacífica y sin intención de dañar. Otros, en cambio, cuestionan los límites de estas manifestaciones en espacios públicos y se preguntan cuál es el impacto cultural de exponer esto cada vez más. En países como Argentina y Uruguay ya han ocurrido reuniones similares que han generado tanto críticas como respaldos entre la ciudadanía.
Fuente original: El Tiempo - Colombia