La peligrosa cirugía de Yulixa: cómo una sedación mal aplicada puede ser mortal

Yulixa Toloza desapareció el 13 de mayo después de someterse a una liposucción láser en un centro estético clandestino de Bogotá. El procedimiento incluyó sedación con lidocaína, un anestésico que, cuando se aumenta indiscriminadamente, puede causar la muerte. El centro cobraba tres millones de pesos, muy por debajo del costo real en clínicas autorizadas, lo que es una señal de alerta para identificar establecimientos ilegales.
El caso de Yulixa Consuelo Toloza, de 52 años, sigue siendo una pesadilla sin resolver en Colombia. La mujer entró a Beauty Laser, un centro estético en el sur de Bogotá, el 13 de mayo a las 8 de la mañana para someterse a lo que parecía ser un procedimiento de rutina. Pero nunca volvió a salir de allí. Las autoridades investigaban al establecimiento por operar sin licencias sanitarias, y su dueña se encuentra tras las rejas.
En el centro le practicaron una lipólisis láser, un procedimiento que utiliza tecnología para eliminar depósitos de grasa en diferentes partes del cuerpo como el abdomen, la espalda, las piernas y los brazos. El paquete que Yulixa contrataba incluía intervención en el tronco completo, una lipotransferencia glútea (transferencia de la grasa extraída hacia los glúteos), sedación durante la cirugía y cuidados postoperatorios. Beauty Laser lo ofrecía por tres millones de pesos, promocionando sus servicios como "sin dolor" y económicos.
Según los relatos de allegados a Yulixa que fueron documentados por las autoridades, todo comenzó a complicarse durante la intervención. La mujer comenzó a sentir dolor y el personal del centro decidió aumentarle la dosis de sedación. Aquí está el núcleo del problema. Para este tipo de procedimientos, suelen aplicar lidocaína, un anestésico que bloquea las señales nerviosas. Normalmente, este medicamento tarda entre 30 minutos y tres horas en hacer efecto, pero en el caso de Yulixa el proceso se extendió más de cinco horas, algo anómalo según especialistas.
La lidocaína es un fármaco de cuidado. Sus efectos secundarios incluyen presión arterial baja, hormigueo, fatiga y convulsiones. Lo más importante es que, una vez aplicada, requiere monitoreo constante. El medicamento actúa bloqueando los canales de sodio en el corazón, lo que hace que las contracciones cardíacas se ralenticen y los nervios no envíen señales de dolor al cerebro. Cuando se aumenta la dosis sin control, esa misma acción que bloquea el dolor puede detener permanentemente el corazón.
El caso de Yulixa es un recordatorio del riesgo extremo que representa acudir a lo que la gente conoce como clínicas de garaje. Beauty Laser operaba clandestinamente, sin los permisos que exige la Secretaría de Salud de Bogotá. Una forma de identificar estos lugares es mirar los precios. El centro cobraba entre tres y cinco millones de pesos por liposucción láser. En comparación, clínicas autorizadas de Medellín, Barranquilla y Bogotá cobran entre ocho y veinte millones por el mismo procedimiento. Esa diferencia tan drástica debería encender todas las alarmas. Lo barato puede salir caro, y en el caso de Yulixa, parece haber salido terriblemente caro.
Fuente original: El Colombiano - Colombia

