La pasión de un joven uruguayo por fotografiar el ave más esquiva de América del Sur

Mauricio Silvera, estudiante de Biología y observador de aves desde los 5 años, ha dedicado años a buscar y registrar al urutaú, un pájaro nocturno que se camufla perfectamente en las ramas de los árboles. Esta ave misteriosa, con enormes ojos amarillos y un canto que suena como un lamento en la noche, ha inspirado leyendas y mitos en zonas rurales de Sudamérica y Centroamérica. Silvera contribuye a eBird, una plataforma global que recopila información sobre avistamientos de aves desde hace más de una década.
Para Mauricio Silvera, la observación de aves es una experiencia física tan intensa como la emoción de un hincha viendo marcar un gol decisivo. Recibir una pista, una ubicación exacta, una foto. Llegar al sitio sabiendo que todo puede salir mal. Y finalmente, después de calcular variables, esperar pacientemente, lograr verlo, escucharlo, fotografiarlo. Ese momento es indescriptible. "Es una adrenalina como en el pecho de no saber qué hacer: si gritar, tomar la foto y contarle a alguien", explica el joven uruguayo estudiante de Biología en conversación con la BBC. Silvera ya es prácticamente un profesional en esto: lleva años buscando aves por toda la región, y lo compara con coleccionar pokemones, pero en la vida real.
Su misión actual lo ha llevado al norte de Uruguay, hacia Bella Unión, a unos 650 kilómetros de Montevideo, en busca de una criatura que ha cautivado su imaginación desde los 13 años: el urutaú. Este pájaro nocturno es una obra maestra del camuflaje. Tiene un plumaje marrón grisáceo que imita perfectamente la corteza de un árbol, una boca enorme y unos gigantescos ojos amarillos que brillan en la oscuridad. Durante el día permanece inmóvil en las ramas, prácticamente invisible, esperando la noche para salir a cazar insectos. Su nombre científico es Nyctibius griseus, pero en diferentes países de Sudamérica y Centroamérica lo llaman de formas distintas: pájaro estaca, pájaro fantasma, ave bruja o potoo.
Lo verdaderamente inquietante del urutaú es su sonido. "Tiene un canto increíble que parece como un lamento en el medio de la noche y a mucha gente le hace acordar el llanto de una persona. Si lo escuchas de noche es bastante escalofriante", cuenta Silvera. Por eso ha inspirado innumerables leyendas y supersticiones en zonas rurales del continente. Los conservacionistas advierten que se trata de un ave completamente inofensiva y piden que la gente respete y proteja la especie, a pesar de los mitos negativos que rodean su nombre.
Silvera forma parte de eBird, una red global de expertos y aficionados que desde los 13 años ha estado compartiendo sus avistamientos, fotos y registros de audio. Su aporte ha sido valioso: Uruguay tiene alrededor de 520 especies de aves registradas, y en una sola salida de un día, según comenta el joven, es posible observar entre 120 y 130 especies diferentes.
El momento que Silvera esperaba llegó durante un recorrido por los alrededores de Bella Unión. Mientras caminaba con su cámara, se detuvo en seco y cubrió su boca. Allí, al final de una rama seca completamente camuflado, estaba el urutaú que buscaba. "Eso blanquito que se ve ahí es un huevo que lo ponen de a uno sin ningún tipo de soporte, solo el huevo sobre el palo que posa", susurró Silvera, observando cómo el ave protegía lo que sería su cría.
Pero la curiosidad no lo dejó en paz. Un mes después regresó al mismo sitio y descubrió que ya no era uno, sino dos los urutaús que ahora tenía documentados en su colección fotográfica. El avistamiento confirmaba lo que intuía: la cría había eclosionado, y ahora otro ejemplar acompañaba al primero.
Fuente original: BBC Mundo - Economía