La paranoia de "Iván Mordisco": brujería, crímenes pasionales y su familia en la cárcel

Néstor Gregorio Vera Fernández, líder de la disidencia EMC conocido como "Iván Mordisco", vive en creciente aislamiento tras una fallida operación militar en 2025 que casi lo mata. Su desconfianza lo llevó a rituales de brujería y a rechazar organismos humanitarios. Mientras tanto, las autoridades han capturado a cuatro de sus diez hermanos, acusados de coordinar logística, finanzas y homicidios. Su estructura también enfrenta golpes militares en otras regiones donde intentó expandirse.
El líder de la disidencia del Estado Mayor Central está cada vez más aislado y desconfiado. Tras una incursión militar en Caquetá hace poco más de un año que casi lo mata, dejando varios de sus guardaespaldas muertos y sus pertenencias personales abandonadas en el campamento, Néstor Gregorio Vera Fernández quedó convencido de que alguien dentro de su círculo lo había traicionado.
Esa sospecha lo llevó por caminos oscuros. "Iván Mordisco" se entregó a rituales de brujería, buscando blindar su cuerpo e invisibilizarse ante sus enemigos. Una mujer apodada "Jenny Lara", integrante de su estructura, fue quien lo introdujo en esas prácticas. La relación se convirtió en romance, y el comandante le regaló desde camionetas hasta un edificio de apartamentos en municipios como Florencia y San Vicente del Caguán. Pero su novia oficial, alias "Lorena", no toleró los celos. El 1 de octubre de 2025, actuando a espaldas del jefe, citó a "Jenny Lara" a un campamento en el Amazonas. Cuando la mujer llegó, "Lorena" le llamó, la insultó y ordenó su ejecución. Así, "Jenny Lara" fue fusilada por los propios compañeros de armas, dejando a "Iván Mordisco" sin su "protección" sobrenatural y cada vez más solo.
El cerco militar y policial que rodea al cabecilla se ha ido cerrando desde múltiples ángulos. Las autoridades descubrieron que sus hermanos fungían como coordinadores logísticos y financieros de toda la operación. Luis Hernando Vera Fernández, apodado "Mono Luis", fue capturado el 22 de agosto de 2025 en Cundinamarca. Luego, en Tolima, cayeron Juan Gabriel Vera Fernández ("la Jota") el 7 de marzo, Andrés Vera Fernández ("Conejo") dos días después, y finalmente José Manuel Vera Fernández ("José") fue aprehendido en Bogotá el 13 de marzo. Según las autoridades, estos hermanos coordinaban desde homicidios selectivos contra firmantes de paz hasta la administración de bienes obtenidos con dinero del narcotráfico y la minería ilegal. El director de la Policía, general William Rincón, señaló que "sería el responsable de coordinar homicidios selectivos contra firmantes de paz", refiriéndose a uno de ellos, e indicó que cuatro de los diez hermanos del cabecilla ya están en las cárceles.
Pero los golpes no vienen solo de la persecución a su familia. Su estructura se ha desmoronado en otras regiones. En Antioquia, donde intentó expandirse incorporando el frente 18, la cosa salió mal. El cabecilla de esa estructura, "Ramiro", murió en un bombardeo el 9 de marzo junto a otros seis hombres. Su sucesor, "Tres Codos", fue capturado poco después, al igual que "Manteco", a quien Vera había dejado a cargo de esos combatientes. Del frente 18 apenas quedarían unos siete hombres, tan perdidos como su jefe principal.
También está el conflicto con su antiguo socio Alexánder Díaz Mendoza, apodado "Calarcá". En los últimos meses, han muerto alrededor de 60 combatientes de "Calarcá" en Guaviare. Pero como este último está en un proceso de paz activo con el Gobierno, las fuerzas militares no lo persiguen, lo que le ha fortalecido su posición frente a Vera.
La desconfianza de "Iván Mordisco" llegó a niveles extremos cuando emitió esta semana un comunicado restringiendo el ingreso de organismos humanitarios como la Misión de Verificación de la ONU, la MAPP-OEA y la Defensoría del Pueblo. Su justificación fue que "acciones humanitarias y de verificación han sido utilizadas para obtener información de nuestras posiciones, facilitando operaciones militares en nuestra contra". Fuentes de inteligencia señalaron a medios locales que esta decisión responde al pánico del cabecilla ante posibles incursiones que acaben con su vida, considerando los golpes sistemáticos contra su red de seguridad y su entorno más próximo.
En medio de este caos, el director de la Policía remató con una advertencia: "No existe escondite ni apellido que esté por encima de la ley. No permitiremos que sigan sembrando terror en Colombia".
Fuente original: El Colombiano - Colombia



